Vicepresidenta Francia Márquez impulsa derechos afrodescendientes ante la OEA

 

La vicepresidenta de Colombia, Francia Elena Márquez Mina, lideró 1 sesión extraordinaria ante la Organización de los Estados Americanos para impulsar el reconocimiento de los pueblos afrodescendientes. Durante este encuentro diplomático en 2026, la alta mandataria subrayó la importancia de considerar a estas comunidades como sujetos de derechos colectivos con plena autonomía y autodeterminación. El objetivo principal radica en transformar las estructuras políticas y presupuestales para garantizar que el reconocimiento trascienda los discursos y se convierta en una realidad palpable en cada territorio.

La intervención ocurrió en el marco del Día Internacional en Recuerdo de las Víctimas de la Esclavitud y la Trata Transatlántica de Esclavos. Márquez Mina enfatizó que las naciones americanas deben adoptar decisiones normativas urgentes que modifiquen las precarias condiciones de vida de las poblaciones negras. La vicepresidenta señaló que, aunque se han logrado avances significativos con los pueblos indígenas, existe una deuda histórica pendiente respecto al marco jurídico que protege la identidad y los territorios de la diáspora africana actualmente en todo el continente.

“El reconocimiento como pueblo afrodescendiente debe fundamentarse en el derecho a la autodeterminación de los pueblos”, manifestó la mandataria durante su discurso oficial. En su análisis, advirtió que el racismo estructural continúa imponiéndose en la región, provocando retrocesos preocupantes en diversos estados miembros que aún desconocen derechos fundamentales. Para la vicepresidenta, este es un momento decisivo para las Américas, pues resulta imperativo avanzar en la consolidación de los derechos colectivos para evitar la perpetuación de la exclusión social sistémica y violenta hoy.

Un hito fundamental destacado durante la sesión fue la reciente adopción de una declaración por parte de las Naciones Unidas sobre la esclavitud racializada. Esta iniciativa, impulsada originalmente por Ghana y copatrocinada activamente por Colombia, reconoce la trata transatlántica como el crimen más grave contra la humanidad registrado. Este consenso internacional representa un cambio de paradigma en la diplomacia global, permitiendo que la justicia transicional y la reparación histórica se conviertan en ejes centrales de las relaciones exteriores contemporáneas entre los diversos continentes involucrados.

Para Francia Márquez, este reconocimiento constituye un acto de justicia esencial con los ancestros y los millones de personas que sufrieron el horror de la esclavitud. La alta funcionaria argumentó que esta declaración internacional es un paso firme hacia la restauración de la dignidad de los pueblos africanos y sus descendientes. La meta final es establecer mecanismos de reparación que aborden las secuelas económicas, sociales y psicológicas dejadas por siglos de explotación colonial en todo el territorio americano y caribeño en la actualidad.

La vicepresidenta también resaltó el éxito del Foro de Alto Nivel CELAC-África 2026, realizado recientemente en la ciudad de Bogotá como espacio de diálogo estratégico. Colombia ejerce un liderazgo regional en la implementación de políticas públicas orientadas al desarrollo integral del Pacífico y al cierre de brechas de desigualdad. Estos esfuerzos buscan conectar las agendas de desarrollo de ambos continentes, priorizando la inversión en infraestructura técnica y educación superior para comunidades que históricamente han sido marginadas de los planes nacionales de crecimiento económico.

Un aspecto innovador de la propuesta colombiana incluye la gestión de una exhortación apostólica en colaboración directa con la Iglesia Católica a nivel mundial. Este proceso busca la restauración de la dignidad espiritual y cultural de los pueblos afrodescendientes, resarciendo los impactos negativos del colonialismo sobre sus conocimientos y saberes propios. La mandataria explicó que han venido trabajando para que la espiritualidad ancestral sea reconocida y respetada como un componente vital de la reparación integral que demandan todas las comunidades étnicas en la actualidad.

Finalmente, Márquez Mina hizo un llamado urgente a los Estados miembros de la OEA para respaldar iniciativas que materialicen estos compromisos internacionales en acciones concretas. La vicepresidenta reiteró la voluntad de su administración para seguir trabajando incansablemente por la justicia social y el reconocimiento pleno de los derechos humanos en todas sus dimensiones. “Seguimos firmes trabajando hasta que la dignidad se haga costumbre”, concluyó la alta mandataria, reafirmando el compromiso del país con la equidad étnica y la paz territorial sostenible.

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