La cifra de víctimas fatales tras el siniestro del avión Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana en Puerto Leguízamo ha ascendido oficialmente a 34 personas. El gobernador de Putumayo, Jhon Gabriel Molina, confirmó este nuevo balance después de participar en el Puesto de Mando Unificado junto a delegados de diversas entidades estatales. Las autoridades locales y nacionales trabajan intensamente en la zona del desastre para recuperar los cuerpos y brindar asistencia inmediata a los afectados por esta emergencia.
El reporte oficial indica que la aeronave transportaba un total de 125 personas en el momento del impacto contra el terreno selvático del sur del país. Hasta el momento, el paradero de 21 personas permanece como desconocido, lo que mantiene en vilo a los familiares y a los equipos de rescate desplegados en el área. La densa vegetación y las condiciones climáticas variables en Puerto Leguízamo han dificultado las labores de búsqueda, complicando el acceso rápido a los sectores afectados.
Representantes de diversas entidades del Estado conforman el Puesto de Mando Unificado, el cual coordina de manera centralizada todas las operaciones de salvamento y las investigaciones pertinentes. Este organismo interinstitucional busca garantizar que los recursos técnicos y humanos se utilicen con la máxima eficiencia posible en el área del siniestro aéreo. La presencia del gobernador Molina subraya la gravedad de la situación para la región, donde el luto se extiende por las veredas y los centros urbanos.
Expertos en aviación y técnicos de la Fuerza Aeroespacial Colombiana han iniciado los protocolos necesarios para determinar las causas exactas que provocaron la caída del avión militar tipo Hércules. Aunque las investigaciones están en su fase preliminar, se analizan factores como posibles fallas mecánicas o condiciones meteorológicas adversas durante el vuelo programado. La recuperación de la caja negra y otros registros de vuelo será fundamental para reconstruir los últimos minutos de la aeronave antes del impacto final.
El apoyo psicológico y logístico para las familias de los 125 pasajeros y la tripulación se ha convertido en una prioridad absoluta para el gobierno departamental hoy. Centros de atención especializada se han instalado para ofrecer información constante y transparente sobre los avances en la identificación de los 34 fallecidos encontrados hasta ahora. Mientras tanto, la comunidad internacional ha expresado su solidaridad con el pueblo colombiano ante esta tragedia que enluta a las fuerzas militares y civiles.
Las operaciones de rescate continuarán sin interrupción durante las próximas horas, aprovechando cada ventana de luz solar para rastrear el perímetro donde desaparecieron las 21 personas restantes. El ejército y la policía nacional han acordonado la zona para preservar la integridad de la escena y facilitar el movimiento de los peritos forenses encargados. La incertidumbre sobre los 21 desaparecidos genera una presión adicional sobre los rescatistas, quienes no pierden la esperanza de encontrar algún sobreviviente todavía.
Este lamentable accidente representa uno de los golpes más duros para la logística aérea de las fuerzas armadas en los últimos años debido al número de víctimas. El avión Hércules es conocido por su robustez y versatilidad en misiones humanitarias y de transporte, lo que hace que este suceso sea aún más impactante para los expertos. Las autoridades han prometido un informe detallado una vez que se logre consolidar toda la información recolectada en el terreno por los especialistas.
Jhon Gabriel Molina, médico de profesión antes de asumir su cargo político, ha liderado la gestión pública en Putumayo con un enfoque en la infraestructura y la salud regional. Su liderazgo durante esta crisis aérea ha sido fundamental para articular la respuesta entre los municipios afectados y el poder central en la ciudad de Bogotá. Molina ha manifestado que no descansará hasta que cada una de las 125 personas sea plenamente localizada y entregada a sus seres queridos pronto.

