Martha Viviana Bernal: resiliencia como base de la propuesta en la consulta presidencial “Frente por la vida”

 

En medio del proceso de consulta del 8 de marzo, Martha Viviana Bernal se ha consolidado como una de las figuras que logró abrirse paso sin maquinaria política tradicional ni grandes estructuras financieras. Su precandidatura surge desde un movimiento ciudadano que inició como recolección de firmas y evolucionó hasta integrarse a la consulta denominada “Frente por la vida”. Su narrativa se centra en resiliencia, descentralización y construcción territorial.


Bernal impulsó inicialmente el movimiento Unión Federal por la Equidad, con el que recogió más de 100.000 firmas en un escenario político altamente competitivo. Posteriormente, recibió el aval del movimiento Agenda Progresista, que le permitió ingresar formalmente al proceso de consulta. Su discurso enfatiza el trabajo comunitario, la equidad territorial y la necesidad de una política construida desde la ciudadanía, no desde las maquinarias tradicionales.


Jhonatan Rojas – Director de Revista Impacta entrevistó a Martha Viviana Bernal, precandidata de la consulta “Frente por la vida”, en un diálogo en el que abordó su evolución política, el concepto de la “Presidenta de acero” y sus propuestas en seguridad, economía del hogar y equidad de género en zonas rurales.


Director Impacta: ¿Cómo ha sido la evolución de este proceso hasta llegar hoy a la consulta del 8 de marzo?

Martha Bernal: Ha sido un proceso profundamente resiliente. Iniciamos con un movimiento por firmas llamado Unión Federal por la Equidad, donde logramos recolectar más de 100.000 apoyos en un país donde predominan las maquinarias políticas y donde sin recursos es difícil avanzar. No fue sencillo, enfrentamos obstáculos económicos y estructurales, pero nunca nos rendimos. Posteriormente, Agenda Progresista me brindó el aval y acogió este proyecto ciudadano. Hoy demostramos que sí es posible avanzar desde la convicción y el trabajo territorial, incluso sin grandes respaldos financieros.


D.I.: En el camino varios candidatos se retiraron de la consulta. ¿Qué mensaje deja usted al mantenerse en competencia?

M.B.: El mensaje es claro: la resiliencia transforma procesos. En muchas ocasiones nos dijeron que no era posible, que no teníamos la infraestructura ni los recursos necesarios, que sin un millón de firmas no había futuro político. Sin embargo, seguimos adelante. Nunca me rendí. Quiero demostrarle a las mujeres, a los jóvenes y a quienes sienten que el sistema los excluye, que vale la pena luchar por los sueños. Mi aspiración es ser la presidenta de Colombia y ese sueño no depende de estructuras tradicionales, sino de convicción y disciplina.


D.I.: Usted se presenta como la “Presidenta de acero”. ¿Qué significa ese concepto?

M.B.: El acero no se dobla ni se rompe ante la adversidad, y eso representa este proceso. Además, es un acróstico. A de amor, porque gobernar exige empatía real con el pueblo. C de compromiso, porque mi responsabilidad es con los 54 millones de colombianos dentro y fuera del país. E de equidad, para cerrar brechas territoriales mediante menos escritorio y más territorio. R de reconciliación, porque necesitamos unirnos más allá de ideologías. O de oportunidades, proponiendo diez millones de nuevas oportunidades productivas en el país.


D.I.: En materia de seguridad, ¿cuál es su propuesta concreta?

M.B.: Mi propuesta parte de la descentralización. Cada región enfrenta problemáticas distintas, por lo que la política de seguridad debe diseñarse desde el territorio. Se requiere fortalecer Ejército y Policía, pero sobre todo presencia estatal integral. Propongo descentralizar ministerios para que lleguen a los departamentos con salud, educación, vivienda y agricultura. Cuando el Estado está ausente surgen los conflictos. Debemos garantizar presencia real en los 32 departamentos, los municipios y las veredas, con infraestructura, conectividad y oportunidades para reducir las causas estructurales de la violencia.


D.I.: ¿Qué plantea frente a la economía del hogar y el empleo?

M.B.: Debemos fortalecer la economía productiva desde los hogares y el campo. Proponemos tecnificación de pequeños cultivos, agricultura polifuncional en hectáreas reducidas y promoción de cultivos hidropónicos para fomentar economía circular. También impulsar nuevamente sectores como la confección para que madres cabeza de hogar trabajen desde casa. La meta es que familias sean autosostenibles. No basta con cifras macroeconómicas; necesitamos fortalecer la economía del barrio, del campesino y del pequeño productor para generar estabilidad real en los hogares colombianos.


D.I.: Finalmente, ¿cómo enfrentar la desigualdad de género en zonas rurales?

M.B.: Sanando. Las mujeres debemos sanar heridas históricas y romper ciclos culturales que perpetúan desigualdades. Cuando una mujer sana, sana su familia y sana Colombia. En zonas rurales aún persisten barreras profundas, por eso necesitamos educación, autonomía económica y acompañamiento institucional. No basta con leyes; debemos llegar a los territorios con programas efectivos que transformen mentalidades. La equidad no es un discurso urbano, debe llegar a cada vereda, donde muchas mujeres aún enfrentan exclusión, violencia y falta de oportunidades reales.

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