Foro CELAC-África cierra en Bogotá con un pacto histórico por la dignidad del Sur Global

 

La vicepresidenta Francia Elena Márquez Mina clausuró el Foro de Alto Nivel CELAC-África definiéndolo como el inicio de una nueva era de cooperación permanente. El evento, realizado en el Centro de Convenciones Ágora de Bogotá, buscó restaurar la dignidad y promover reparaciones históricas para los pueblos afrodescendientes. Durante su intervención, la alta mandataria instó a las naciones de ambos continentes a construir agendas comunes frente a los desafíos globales. Esta apuesta política pretende fortalecer la voz de las regiones en los espacios de gobernanza multilateral.

El segmento de cierre contó con la participación de figuras de alto nivel como el presidente Gustavo Petro y su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. También asistieron los mandatarios de Uruguay, Yamandú Orsi; Burundi, Évariste Ndayishimiye; y Guyana, Mark Phillips, junto al primer ministro de San Vicente y las Granadinas. En total, el foro reunió a delegaciones diplomáticas de 33 países de la CELAC y 15 naciones del continente africano. Esta masiva concurrencia evidencia el interés geopolítico por consolidar una alianza estratégica y económica duradera.

Márquez Mina reflexionó sobre el impacto del sistema colonial y esclavista que, durante siglos, deshumanizó a los ancestros de ambas regiones para comercializarlos. La vicepresidenta enfatizó la necesidad de transformar esas antiguas rutas de sufrimiento en nuevos caminos de libertad y esperanza para las futuras generaciones. El aislamiento impuesto por el colonialismo debe ser superado mediante un esfuerzo consciente de integración política, económica y cultural profunda. El legado de este encuentro es la creación de un vínculo estructurado que trascienda la intermitencia histórica.

La estrategia de política exterior colombiana 2022-2026 ha sido el motor fundamental para tender estos puentes entre África, América Latina y el Caribe. Márquez recalcó que este trabajo sostenido busca que la relación birregional se mantenga en el largo plazo con beneficios tangibles para los ciudadanos. La justicia étnico-racial y las reparaciones históricas son ejes transversales que guían la construcción de esta nueva arquitectura diplomática soberana. Bogotá se posicionó así como el epicentro de un diálogo necesario para restaurar la memoria colectiva del Sur.

En el ámbito comercial, se hizo un llamado a fortalecer los vínculos de inversión involucrando tanto al sector público como al financiamiento privado internacional. La coordinación institucional es vista como la herramienta clave para estimular el intercambio de bienes y servicios entre los dos continentes. Un ejemplo concreto de este avance es el acuerdo firmado entre Colombia y Ghana para establecer una ruta de transporte marítimo directo. La conexión entre el puerto de Cartagena y el puerto de Tema facilitará la movilidad de mercancías estratégicas.

La alta mandataria insistió en la importancia de adecuar la logística regional para que el comercio Sur-Sur deje de ser una aspiración y se convierta en realidad. El fortalecimiento de estos vínculos permitirá que las economías emergentes tengan mayor capacidad de negociación frente a las potencias tradicionales del norte global. La juventud fue señalada como la fuerza impulsora que debe liderar estos procesos de transformación y conectividad tecnológica. La integración económica es, en última instancia, una vía para alcanzar la justicia social en los territorios.

De cara al futuro, la vicepresidenta invitó a todos los jefes de Estado presentes a trabajar arduamente para materializar la primera Cumbre CELAC-Unión Africana. Esta propuesta busca institucionalizar el diálogo birregional al más alto nivel jerárquico para asegurar el cumplimiento de los compromisos adquiridos en Bogotá. El objetivo final es que en América Latina, el Caribe y África se respire dignidad a través de la prosperidad compartida. La voluntad política expresada en el cierre del foro marca una hoja de ruta sin retorno.

Finalmente, Francia Márquez concluyó su discurso asegurando que el Gobierno seguirá trabajando con determinación hasta lograr la unión definitiva de los pueblos hermanos. La X Cumbre de la CELAC, donde Colombia entregó la Presidencia Pro Tempore a Uruguay, ratificó estas prioridades en su declaración final de 2026. El foro termina con la certeza de que las rutas de la libertad ya están siendo trazadas sobre el Océano Atlántico. La dignidad restaurada es el cimiento sobre el cual se construirá la nueva potencia mundial del Sur.

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