En el marco del Día Mundial del Agua, el Ministerio de Educación Nacional destacó los avances de la estrategia CRESE en todo el territorio. Este programa ha permitido que 1.784 instituciones educativas desarrollen proyectos pedagógicos enfocados en la ciudadanía, la reconciliación y el cuidado ambiental. Mediante una inversión superior a los 9.400 millones de pesos, se han impulsado retos pedagógicos que promueven la protección del planeta. El objetivo es formar estudiantes conscientes de los desafíos climáticos.
La iniciativa ha beneficiado a comunidades educativas mediante el intercambio de experiencias significativas desde sus propios territorios. Entre las acciones más destacadas se encuentran las huertas escolares, concebidas como "aulas vivas" para el aprendizaje práctico de las ciencias naturales. Los estudiantes participan activamente en procesos de compostaje, reciclaje y manejo adecuado de residuos sólidos dentro de sus planteles. Estas prácticas fomentan la corresponsabilidad frente al cuidado de los seres vivos y el entorno.
El componente ambiental de CRESE también involucra a las familias en procesos de aprendizaje intergeneracional para proteger las fuentes hídricas. Durante los últimos dos años, 1.500 tutores del programa de formación integral fueron certificados en diplomados especializados en contenidos ambientales. Estos docentes ahora lideran proyectos enfocados en la conservación y el uso eficiente del agua en las zonas rurales. El trabajo articulado entre instituciones y actores locales permite promover prácticas sostenibles en cada comunidad.
Para el presente año 2026, el Ministerio de Educación avanzará en la creación de Centros de Interés en establecimientos focalizados. Estos espacios permitirán materializar los ejes de la estrategia CRESE y seguir fortaleciendo la formación integral de los niños. Las escuelas se posicionan así como actores clave para la construcción de una conciencia ambiental profunda en las nuevas generaciones. La protección del agua se reconoce como un recurso esencial para la vida y el equilibrio.
Además del currículo, la infraestructura educativa en Colombia también evoluciona hacia modelos mucho más amigables con el medio ambiente actualmente. Mediante el uso de la tecnología Steel Framing, el Ministerio ha logrado reducir significativamente el impacto ecológico de las nuevas construcciones escolares. Este sistema constructivo en seco disminuye hasta en un 90% el consumo de agua frente a los métodos tradicionales. Se eliminan las mezclas húmedas, optimizando los recursos naturales durante todo el proceso.
Actualmente se desarrollan más de 30.000 metros cuadrados de infraestructura bajo este modelo innovador en distintas regiones del país. Estas obras representan más de 900 nuevos ambientes escolares, especialmente en zonas rurales y de difícil acceso geográfico. El sistema Steel Framing emplea materiales reciclables y mejora notablemente la eficiencia energética de las edificaciones educativas. Este esfuerzo técnico permite entregar espacios de alta calidad en menor tiempo, reduciendo la generación de residuos en obra.
El compromiso con el cierre de brechas educativas se une así con la protección de los recursos naturales colombianos. Las nuevas escuelas no solo son lugares de enseñanza, sino ejemplos vivos de sostenibilidad y eficiencia para sus comunidades. El uso inteligente del acero y la construcción en seco permiten que el Estado cumpla con dignidad sus metas ambientales. Colombia se posiciona como un referente regional en el diseño de infraestructura educativa con bajo impacto hídrico integral.
Finalmente, el Ministerio de Educación reafirma que la formación integral es el camino para lograr una sociedad más justa. La estrategia CRESE continuará expandiéndose para llegar a más rincones del país con contenidos pertinentes y transformadores. El cuidado del agua y la lucha contra el cambio climático son prioridades que se siembran desde las aulas de clase. El futuro verde de nuestra nación depende del compromiso que hoy asumen estudiantes, docentes y familias rurales.
