En el marco del Día Mundial del Riñón, especialistas en salud hacen un llamado a fortalecer las estrategias de prevención y detección temprana de la enfermedad renal crónica (ERC), una condición que avanza de manera silenciosa y que representa un desafío creciente para la salud pública en Colombia. Aunque muchas personas conviven con la enfermedad sin saberlo, su impacto puede ser profundo cuando no se detecta a tiempo.
De acuerdo con cifras de la Cuenta de Alto Costo, en Colombia se han identificado cerca de 991.000 personas diagnosticadas con enfermedad renal crónica. Sin embargo, expertos advierten que el número real podría ser significativamente mayor debido al subdiagnóstico, especialmente en etapas tempranas en las que la enfermedad no presenta síntomas evidentes.
A nivel global, estimaciones epidemiológicas indican que aproximadamente el 10 % de la población adulta vive con enfermedad renal crónica. Este panorama evidencia la magnitud del problema y la necesidad de fortalecer políticas de prevención y control de factores de riesgo asociados a esta condición.
“La enfermedad renal crónica es particularmente preocupante porque puede avanzar durante años sin síntomas claros. Muchas personas descubren el problema cuando el daño ya es significativo”, explica la doctora Etna Liliana Valenzuela, gerente médica de Adium Colombia. Por esta razón, los especialistas insisten en la importancia de promover la detección temprana en poblaciones con mayor riesgo.
Los riñones cumplen funciones fundamentales para el organismo. Entre ellas se encuentran la filtración de desechos del metabolismo, la regulación del equilibrio de líquidos y la producción de hormonas que participan en procesos esenciales del cuerpo. Cuando su funcionamiento se deteriora progresivamente, puede desarrollarse enfermedad renal crónica, una condición que en etapas avanzadas puede requerir tratamientos como diálisis o trasplante.
En Colombia, la enfermedad renal crónica suele estar estrechamente relacionada con otras patologías de alta prevalencia. La diabetes y la hipertensión arterial se encuentran entre las principales causas del deterioro de la función renal, lo que refuerza la importancia de mantener controladas estas enfermedades mediante seguimiento médico y hábitos de vida saludables.
“La buena noticia es que muchos casos de enfermedad renal se pueden prevenir o retrasar si se detectan a tiempo y se manejan adecuadamente los factores de riesgo”, señala la doctora Valenzuela. Según explica, exámenes simples como análisis de sangre y orina pueden identificar señales tempranas de daño renal y permitir intervenciones oportunas.
Entre los principales factores de riesgo asociados a la enfermedad renal crónica se encuentran la diabetes mellitus, la hipertensión arterial, las enfermedades cardiovasculares, la obesidad, los antecedentes familiares de enfermedad renal y el uso prolongado de medicamentos sin supervisión médica.
Uno de los mayores retos en el abordaje de esta enfermedad es que suele ser asintomática en sus etapas iniciales. Esto hace que muchos pacientes solo reciban el diagnóstico cuando la enfermedad se encuentra en fases avanzadas, momento en el que las opciones de tratamiento pueden ser más complejas.
Además del impacto en la salud de las personas, la enfermedad renal crónica representa una importante carga para el sistema de salud. Los tratamientos para pacientes en etapas avanzadas, como la diálisis o el trasplante renal, pueden superar los 40 millones de pesos anuales por paciente, lo que evidencia la importancia de fortalecer las estrategias de prevención.
En el marco del Día Mundial del Riñón, expertos recomiendan adoptar medidas que contribuyan a proteger la salud renal. Entre ellas se encuentran mantener una alimentación balanceada y baja en sal, controlar la presión arterial y los niveles de glucosa, mantener un peso saludable, realizar actividad física regularmente y evitar la automedicación, especialmente con antiinflamatorios.
Finalmente, los especialistas insisten en que hablar de salud renal es hablar de prevención. Promover el conocimiento sobre los factores de riesgo y fomentar la realización de chequeos médicos periódicos puede ser clave para reducir el impacto de la enfermedad renal crónica en Colombia y mejorar la calidad de vida de miles de personas.
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