El drama del 15 de octubre: el largometraje que inauguró el cine colombiano y renació más de un siglo después


El cine colombiano nació en medio de la conmoción política y de una historia que aún dolía en la memoria del país. En 1915, apenas un año después del asesinato del líder liberal Rafael Uribe Uribe, se estrenó en Bogotá una película que intentaba reconstruir aquel magnicidio que sacudió a la República. Su nombre era El drama del 15 de octubre, una obra dirigida por los hermanos italianos Francesco y Vincenzo Di Domenico que hoy es considerada el primer largometraje producido en Colombia y una de las piezas fundacionales del patrimonio audiovisual nacional.

La cinta recreaba el asesinato ocurrido el 15 de octubre de 1914 frente al Capitolio Nacional. Uribe Uribe, uno de los líderes políticos más influyentes de la época, fue atacado con hachas por dos hombres que lo interceptaron en plena vía pública. El crimen conmocionó al país y provocó una oleada de indignación nacional. Apenas un año después, los hermanos Di Domenico decidieron llevar esa tragedia al cine en una producción que mezclaba escenas documentales con dramatizaciones del crimen, una fórmula pionera que hoy podría definirse como uno de los primeros docudramas realizados en América Latina.

El estreno de la película se realizó el 21 de noviembre de 1915 en el Salón Olympia de Bogotá, uno de los teatros más modernos de la ciudad en ese momento. La sala, inaugurada pocos años antes por los propios Di Domenico, se había convertido en el epicentro del cine en la capital. Aquella noche el público presenció una obra que combinaba imágenes reales del funeral de Uribe Uribe con escenas reconstruidas del asesinato y otros episodios relacionados con el hecho que había marcado profundamente la vida política del país.

Sin embargo, la película generó una enorme polémica desde el primer momento. Parte del escándalo se debió a que la producción incluía fotografías del cadáver del general Uribe Uribe y escenas de su multitudinario funeral. Pero lo que más indignó a la opinión pública fue que los propios asesinos del líder liberal participaron en la película representándose a sí mismos en la reconstrucción del crimen. Aquella decisión, que hoy resulta impensable, fue vista por muchos sectores como una falta de respeto hacia la memoria del dirigente político.

La reacción social no tardó en llegar. La prensa de la época publicó críticas severas contra la película y varios sectores políticos consideraron que el filme trivializaba un hecho trágico de la historia nacional. La presión pública fue tal que las autoridades terminaron prohibiendo la exhibición de la cinta. Poco tiempo después se ordenó destruir las copias existentes, lo que convirtió a El drama del 15 de octubre en una de las grandes películas perdidas del cine colombiano y latinoamericano durante buena parte del siglo XX.

Durante décadas, el filme sobrevivió únicamente en referencias de prensa, fotografías aisladas y relatos de historiadores. Los investigadores del cine colombiano sabían que la obra había existido y que había marcado el inicio de la producción cinematográfica nacional, pero nadie había vuelto a verla. Aquella ausencia convirtió a la película en una especie de mito fundacional del cine colombiano, una obra que inauguró una tradición cultural pero que parecía haber desaparecido para siempre.

La situación comenzó a cambiar muchos años después gracias al trabajo de investigación y preservación impulsado por la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano. Esta institución, creada para rescatar la memoria audiovisual del país, emprendió una labor sistemática de búsqueda de materiales cinematográficos antiguos que se encontraban dispersos en archivos, colecciones privadas y fondos documentales dentro y fuera del país. En ese proceso aparecieron pistas fundamentales sobre la película de los hermanos Di Domenico.

Los investigadores lograron identificar fotografías originales del filme, fragmentos de material relacionado y documentos que describían con detalle varias de sus escenas. Aunque la película completa nunca pudo recuperarse, esos materiales permitieron reconstruir parcialmente la obra. Con base en ese trabajo archivístico, la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano elaboró una reconstrucción histórica que permitió visualizar cómo había sido la estructura narrativa y estética de la primera película producida en Colombia.

El proceso de reconstrucción fue complejo. Los especialistas combinaron fotografías de la película, imágenes de archivo del funeral de Uribe Uribe, documentos históricos y textos de prensa de la época que describían escenas específicas. Con ese material fue posible recrear una versión aproximada del filme original, permitiendo que investigadores, estudiantes y cinéfilos pudieran entender el contenido y el contexto de una obra que marcó el nacimiento del cine nacional.

Más allá de su carácter fragmentario, la reconstrucción de El drama del 15 de octubre se convirtió en un acontecimiento cultural. Por primera vez en más de un siglo, el público colombiano podía acercarse nuevamente a la primera producción cinematográfica realizada en el país. La película dejó de ser únicamente una referencia histórica para transformarse en un documento audiovisual tangible que evidencia cómo el cine apareció en Colombia ligado a la política, la memoria y los grandes acontecimientos de la historia nacional.

El trabajo de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano ha sido fundamental para rescatar no solo esta película, sino buena parte del cine mudo colombiano. Muchas de las primeras producciones del país se rodaron en película de nitrato, un material altamente inflamable y extremadamente frágil que con el tiempo se degrada. La recuperación de estos documentos audiovisuales implica un trabajo técnico y archivístico que combina restauración, digitalización e investigación histórica.

Hoy, más de cien años después de su estreno, El drama del 15 de octubre es considerado uno de los documentos audiovisuales más importantes del patrimonio cultural colombiano. La película no solo inauguró la producción cinematográfica del país, sino que también demostró desde el inicio la capacidad del cine para dialogar con la historia y la memoria colectiva. Gracias al trabajo de recuperación patrimonial, aquella obra que nació en medio de la polémica y desapareció durante décadas volvió a ocupar el lugar que le corresponde en la historia del cine colombiano.

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente

Publicidad