Desarticulan red trasnacional de narcotráfico vinculada a disidencias de las Farc

 

Una operación internacional coordinada por la Fiscalía General de la Nación y la agencia estadounidense DEA permitió la captura de 6 señalados articuladores de una red criminal. Los detenidos son acusados de enviar toneladas de clorhidrato de cocaína desde Colombia hacia México y el estado de Arizona, en los Estados Unidos. Esta acción judicial, ejecutada el 25 de marzo de 2026, representa un golpe contundente a las finanzas de las organizaciones que operan en el suroccidente del país y Centroamérica.

El flujo de información entre las autoridades colombianas y extranjeras permitió localizar a 3 de los implicados en territorio nacional y a otros 3 en Panamá y Costa Rica. En los procedimientos realizados en las ciudades de Bogotá, Cali y Buenaventura, servidores del CTI, la Armada Nacional y el Gaula Militar notificaron del requerimiento internacional a Édgar Santiago Barbosa Andrade, Jorge Sánchez Gamboa y Francisco Mantilla Angulo. Los capturados en Colombia eran los encargados de la logística inicial del estupefaciente.

Según las investigaciones, los detenidos en el país tenían la responsabilidad de obtener la cocaína en el departamento del Cauca. Para garantizar la salida de la droga desde las zonas de producción, mantenían alianzas estratégicas con la estructura Dagoberto Ramos de las disidencias de las Farc. Esta conexión permitía el movimiento seguro de la mercancía ilícita hacia los puertos de salida. Además, coordinaban los envíos por vía marítima desde el Caribe colombiano, manteniendo contactos permanentes con redes de narcotraficantes en otros países.

Paralelamente, las autoridades capturaron en Costa Rica a Shirley Yesenia Gómez Parra y a Franklin Viveros Viveros, mientras que Óscar Enrique Virula Arredondo fue localizado en Panamá. Estos individuos, de nacionalidad costarricense, colombiana y guatemalteca respectivamente, cumplían funciones críticas dentro de la red. Su labor principal consistía en garantizar el tránsito seguro de las sustancias estupefacientes por los corredores de Centroamérica. Esta infraestructura logística era vital para que la cocaína llegara sin contratiempos a los mercados de consumo norteamericanos.

La Corte de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Arizona requiere a los 6 capturados por cargos graves relacionados con concierto para delinquir y tráfico de drogas ilícitas. La solicitud de extradición se fundamenta en el seguimiento técnico realizado durante meses a las comunicaciones y transacciones financieras de la organización. Las autoridades estadounidenses consideran que esta red era uno de los principales proveedores de estupefacientes en la zona fronteriza, utilizando rutas marítimas y terrestres altamente sofisticadas para su operación.

El éxito de esta operación transnacional demuestra la importancia de la cooperación judicial entre las naciones del hemisferio para desmantelar estructuras de crimen organizado. La captura de los cabecillas debilita la capacidad operativa de la estructura Dagoberto Ramos en el Cauca, al cortar sus canales de exportación de cocaína. La Fiscalía General de la Nación continuará trabajando en la identificación de otros cómplices que facilitaban el lavado de activos derivado de estas actividades ilegales. La persecución de los activos criminales sigue siendo una prioridad absoluta.

Los procesos de extradición para los 3 capturados en Colombia iniciarán de inmediato bajo la supervisión del Gobierno Nacional y la Corte Suprema de Justicia. Mientras tanto, se coordinan las gestiones diplomáticas necesarias con Panamá y Costa Rica para asegurar que los otros 3 detenidos comparezcan ante la justicia norteamericana. Estas capturas envían un mensaje claro a los grupos armados ilegales sobre la ineficacia de sus alianzas criminales frente a la tecnología de seguimiento de las agencias de seguridad actuales.

La lucha frontal contra el narcotráfico en 2026 se enfoca en desarticular los eslabones de mando y las redes de transporte marítimo en el Caribe y el Pacífico. La interoperabilidad entre el CTI, la Armada y las agencias internacionales garantiza que los criminales no encuentren refugio seguro en ninguna parte de la región. La operación cierra un capítulo importante en el control de las rutas hacia Arizona, reafirmando el compromiso del Estado colombiano con la legalidad y la seguridad de la comunidad internacional en su conjunto.

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