El Ministerio de Minas y Energía de Colombia informó que el Gobierno nacional mantiene seguimiento permanente a los recientes acontecimientos en el Oriente Medio y a sus posibles efectos en los mercados internacionales de hidrocarburos, petróleo, gas y combustibles.
Según indicó la entidad, estos análisis se realizan debido al impacto que los cambios en el mercado energético global pueden tener sobre el abastecimiento, la seguridad energética y la estabilidad económica de los países que dependen de estos recursos.
En ese contexto, el Gobierno colombiano reiteró su respaldo a las acciones internacionales orientadas a preservar la estabilidad de los mercados energéticos y a promover mecanismos de cooperación entre los países productores y consumidores de energía.
El pronunciamiento también se produce luego de que Colombia fuera notificada en febrero de su admisión como miembro permanente de la Agencia Internacional de Energía (AIE), organismo que promueve la cooperación entre países para garantizar el acceso seguro y sostenible a los recursos energéticos.
De acuerdo con el Gobierno, la participación del país en esta agencia implica asumir compromisos orientados a fortalecer la seguridad energética global y a contribuir a la coordinación internacional frente a posibles crisis en el suministro.
Colombia señaló además la importancia de preservar la paz y la cooperación multilateral, así como de promover el diálogo entre los Estados para garantizar que los recursos energéticos se utilicen de manera responsable y en beneficio de la comunidad internacional.
En el ámbito interno, las autoridades continuarán monitoreando el comportamiento de los mercados energéticos con el fin de evaluar posibles impactos sobre el abastecimiento nacional y adoptar las medidas necesarias para proteger la estabilidad del país.
Finalmente, el Gobierno reiteró su compromiso con la diversificación de la matriz energética y con el impulso de fuentes más limpias y sostenibles, como parte de una estrategia de mediano y largo plazo para fortalecer la resiliencia del sistema energético frente a eventuales choques externos.
