Cámara trampa capta el apareamiento del búho negruzco en humedal de Bogotá

 

La Secretaría Distrital de Ambiente documentó por primera vez en video el apareamiento de dos búhos negruzcos en una reserva de la ciudad. El registro audiovisual, logrado gracias al programa de monitoreo con cámaras trampa, representa la primera evidencia de este tipo en la capital colombiana este 31 de marzo de 2026. Hasta la fecha, la biología reproductiva de esta especie solo contaba con descripciones anecdóticas en países como México y Cuba. El hallazgo subraya el valor ecológico excepcional de las áreas protegidas distritales hoy.

El búho negruzco es reconocible por sus plumas que forman largas orejas, un disco facial oscuro y unos ojos de amarillo intenso. Esta ave rapaz habita en puntos dispersos desde México hasta Perú, pero es considerada una especie rara y con pocos registros oficiales. En Bogotá, a pesar de la alta densidad urbana, ha sido avistada en los humedales de Córdoba, Tibabuyes, La Isla, Techo, La Vaca y Torca-Guaymaral. El material captado posiciona a la ciudad como un referente regional en el monitoreo de fauna silvestre.

La alimentación de esta ave rapaz se basa principalmente en otras especies de aves como la torcaza, el cuco americano y la tingua azul. Estos depredadores nocturnos también complementan su dieta con el consumo de murciélagos e insectos grandes presentes en los ecosistemas hídricos. La presencia de parejas reproductivas indica que los humedales de Bogotá ofrecen las condiciones necesarias de refugio y disponibilidad de presas para sostener a estos carnívoros. El video captado enriquece significativamente el conocimiento científico sobre el comportamiento de las aves rapaces andinas.

Además del búho, se reportaron registros importantes de tres mamíferos diferentes en la Reserva Distrital de Humedal Torca-Guaymaral recientemente. Uno de ellos es el zorro perrero, identificado como un mesopredador clave dentro de la red trófica del ecosistema local. Su presencia es un indicador de salud ambiental, ya que confirma la existencia de suficientes presas y cobertura vegetal para su desplazamiento seguro. Este carnívoro de tamaño medio regula las poblaciones de pequeños mamíferos, aves e insectos dentro de la reserva protegida.

Otro registro relevante es el del curí sabanero o de Bogotá, un roedor herbívoro característico de los pastizales andinos abiertos. Este pequeño mamífero es un objeto de conservación prioritario para el distrito debido a su papel fundamental en las cadenas tróficas terrestres. Al consumir vegetación y servir de alimento para aves rapaces y carnívoros medianos, el curí contribuye directamente al equilibrio biológico de la zona. Su presencia ratifica que la reserva del norte funciona como un refugio vital para la biodiversidad de la sabana.

La comadreja de cola larga también fue captada por las cámaras trampa, demostrando su agilidad como depredadora nocturna de pequeños vertebrados. Este mustélido cumple una función reguladora esencial al controlar las poblaciones de roedores en los alrededores de los cuerpos de agua. Su actividad refleja un ecosistema funcional con capacidad suficiente para sostener una diversidad biológica valiosa y variada. La presencia de estos carnívoro ágiles indica que la fragmentación del hábitat no ha impedido aún el desarrollo de procesos vitales de caza.

La Secretaría de Ambiente destaca que estos hallazgos son el resultado de un esfuerzo técnico constante de vigilancia y seguimiento ambiental. Las cámaras trampa permiten observar el comportamiento natural de la fauna sin generar perturbaciones por la presencia humana directa en los ecosistemas. Esta tecnología ha facilitado el descubrimiento de especies que se creían desaparecidas de la periferia urbana de Bogotá en las últimas décadas. La información recolectada es fundamental para diseñar estrategias de conservación basadas en datos reales y evidencia científica recolectada.

La protección de los humedales es una tarea que involucra la recuperación de la calidad del agua y la conectividad ecológica regional. El Distrito continuará fortaleciendo el programa de monitoreo para identificar nuevos corredores biológicos que permitan el intercambio genético entre las especies. Se invita a la ciudadanía a respetar estas áreas protegidas y a evitar la introducción de animales domésticos que puedan alterar el equilibrio natural. Bogotá demuestra que la convivencial entre la urbanización y la vida silvestre es posible mediante una gestión técnica.

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