Bogotá transforma la Carrera Séptima: inicia obra en el tramo norte

 

Bogotá inició formalmente la transformación del Corredor Carrera Séptima este lunes 30 de marzo de 2026. Las obras arrancaron en el tramo comprendido entre las calles 119 y 121, en sentido norte-sur, específicamente en el carril occidental adyacente al separador central. El Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) confirmó que estas actividades marcan el comienzo de la fase de construcción de un proyecto adjudicado en 2023. La intervención busca mejorar la movilidad mediante carriles exclusivos para transporte eléctrico, garantizando siempre el tránsito mixto.

El director del IDU, Orlando Molano, informó que el proyecto se divide en tres grupos operativos que abarcan desde la calle 99 hasta la calle 200. El primer grupo trabaja entre las calles 99 y 127; el segundo llega hasta la 183 y el tercero culmina en el patio-portal de la 200. Con una inversión superior a los $1.85 billones, la obra inicia con prospección arqueológica obligatoria y excavaciones técnicas. Se implementará tecnología de punta, como la tuneladora "pipe jacking", para agilizar procesos y reducir impactos.

Durante la ejecución de las labores, el Distrito mantendrá habilitados dos de los tres carriles actuales para vehículos particulares en todo momento. Los usuarios de transporte público deben tener en cuenta que el paradero de la calle 123 fue trasladado 100 metros hacia el norte. Ahora, los buses recogen pasajeros frente al banco Davivienda del edificio Torre 123, sobre la misma acera occidental. Esta medida busca mitigar las afectaciones en el flujo de pasajeros mientras avanzan las intervenciones pesadas sobre la calzada.

La transformación abarca 11,56 kilómetros e incluye la construcción de cuatro carriles para tráfico mixto y dos carriles exclusivos para el sistema TransMilenio. El proyecto contempla un patio-portal de 80.000 metros cuadrados que albergará una flota de más de 150 buses eléctricos. Esta apuesta por la movilidad limpia pretende beneficiar a 133.000 pasajeros diarios, reduciendo significativamente las emisiones contaminantes en el borde oriental. Además, se eliminarán los históricos embudos viales que afectan la movilidad en el extremo norte de Bogotá.

El componente ambiental es un pilar fundamental, con la plantación de 4.388 nuevos árboles nativos como nogales y laureles de cera. El espacio público se duplicará, pasando de 200.000 a casi 400.000 metros cuadrados de andenes, zonas verdes y jardinería accesible. Para prevenir inundaciones, se instalarán cerca de 400 Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS) a lo largo del corredor. Estas "islas de biodiversidad" mejorarán la conectividad ecológica entre los cerros orientales y el resto de la estructura urbana capitalina.

Los biciusuarios contarán con una ciclorruta continua de 11,56 kilómetros ubicada exclusivamente en el costado occidental de la Carrera Séptima. Esta nueva vía se conectará con las ciclorrutas existentes de las calles 100, 170 y 183, fomentando el transporte activo y seguro. La obra también incluye 45 pasos semaforizados para peatones, priorizando la seguridad vial de los residentes del sector. Los ajustes realizados por la actual administración permitieron salvar 200 árboles que inicialmente iban a ser talados según los diseños previos.

En cuanto a los tramos del sur, comprendidos entre las calles 24 y 99, la licitación fue revocada en agosto de 2024. El alcalde Carlos Fernando Galán tomó esta decisión para evitar el colapso de la movilidad ante frentes de obra simultáneos. Actualmente, la ciudad prioriza proyectos críticos como la Primera Línea del Metro y la troncal de la avenida 68. Por ello, solo el tramo norte avanzará en construcción inmediata, cumpliendo con los contratos ya firmados y ajustados técnicamente para optimizar su entrega.

Finalmente, el IDU destacó que el Corredor Carrera Séptima permitirá una conexión fluida con los proyectos de Accesos Norte II y la avenida 68. La reconstrucción del puente de la calle 100 y la adecuación del acceso al patio-portal facilitarán el ingreso de buses alimentadores. Con estos avances, Bogotá busca saldar una deuda histórica con la movilidad de los habitantes de localidades como Usaquén y sectores como El Codito. La transformación integral del paisaje urbano nororiental será el legado de esta gran intervención vial.

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