El domingo 8 de marzo los colombianos acudieron a las urnas para elegir el nuevo Congreso de la República. Con el 99 % de las mesas escrutadas por la Registraduría Nacional del Estado Civil, el Observatorio de Mujeres y Equidad de Género de la Secretaría Distrital de la Mujer analizó los resultados electorales desde la perspectiva de la representación femenina en el poder legislativo. El informe señala que, aunque no se registraron cambios sustanciales frente al Congreso anterior, se evidencian algunos elementos relevantes que permiten evaluar el avance de la participación de las mujeres en la política nacional.
El análisis indica que la participación femenina se mantuvo prácticamente igual frente al Congreso saliente. Aunque no hubo una mejora significativa en las cifras generales, se identifican cuatro hechos relevantes: las proporciones variaron apenas de forma marginal, el Senado sumó una curul ocupada por una mujer, Bogotá continúa liderando en materia de paridad y, en comparación con el Congreso elegido hace dos periodos, la participación femenina ha mejorado de manera progresiva en el Senado, la Cámara de Representantes y en la bancada de la capital del país.
El Congreso de la República está compuesto por 285 curules: 103 en el Senado y 182 en la Cámara de Representantes. De ese total, el 71,1 % será ocupado por hombres y el 28,9 % por mujeres, una cifra que evidencia que el país aún está lejos de alcanzar la paridad de género en la representación política. Aunque la participación femenina ha tenido avances en las últimas décadas, el crecimiento se ha ralentizado y los resultados actuales reflejan una tendencia de estancamiento en la proporción de mujeres elegidas.
En el caso del Senado, las mujeres ocuparán el 31,4 % de las curules, lo que representa un incremento de un punto porcentual frente al periodo legislativo 2022-2026, cuando el 30,4 % de las sillas de la cámara alta estaban ocupadas por mujeres. Este leve aumento refleja un avance moderado en la participación femenina en la corporación, aunque todavía distante de una representación equitativa en la composición del órgano legislativo colombiano.
En la Cámara de Representantes, la participación femenina se mantiene exactamente igual que en el periodo anterior. El 29,7 % de las curules serán ocupadas por mujeres, replicando el mismo porcentaje registrado entre 2022 y 2026. Este resultado muestra que la presencia femenina en la Cámara baja no logró crecer en este proceso electoral, lo que confirma la tendencia de estancamiento en el avance hacia una mayor equidad en la representación política.
En el caso de Bogotá, la capital del país mantiene un comportamiento distinto frente al promedio nacional. Aunque la participación femenina en su bancada disminuyó frente al periodo anterior, la ciudad conserva la paridad en la Cámara de Representantes. Nueve de las 18 curules correspondientes a la circunscripción de Bogotá serán ocupadas por mujeres, lo que representa el 50 % de la representación y ubica a la capital muy por encima de la proporción promedio del país.
La analista del OMEG que lideró el análisis electoral, Martha Patricia Jiménez, explicó que el estancamiento en el crecimiento de la representación femenina podría estar relacionado con las limitaciones de la Ley 1475 de 2011. Esta norma establece que las listas de candidatos deben incluir al menos un 30 % de mujeres, una medida que en su momento permitió aumentar la presencia femenina en las corporaciones públicas.
Sin embargo, según la analista, ese porcentaje mínimo dejó de impulsar nuevos avances. Los intentos de reformar la ley para avanzar hacia un esquema de paridad no han prosperado en el Congreso, lo que ha generado un techo en la representación femenina. La ausencia de cambios normativos ha impedido que el sistema electoral colombiano evolucione hacia un modelo que garantice una participación equilibrada entre hombres y mujeres.
El informe también advierte que existen otras barreras que dificultan el acceso de las mujeres a los cargos de representación política. Entre ellas se encuentran los estereotipos de género, la carga desigual de los trabajos de cuidado no remunerados y las violencias que enfrentan muchas mujeres cuando deciden participar en política, factores que continúan limitando sus oportunidades de competir en igualdad de condiciones.
Además, los resultados preliminares indican que actualmente existen 13 circunscripciones sin presencia de mujeres en la Cámara de Representantes, una más que en el Congreso anterior. Entre los departamentos donde no habría representación femenina se encuentran Arauca, Caquetá, Caldas, Guainía, Guaviare, La Guajira, Putumayo, Quindío, Santander, Vaupés y Vichada, lo que evidencia profundas brechas territoriales en la participación política de las mujeres.
Para el Observatorio de Mujeres y Equidad de Género, avanzar hacia la paridad requiere no solo fortalecer las normas electorales, sino también promover transformaciones culturales que reduzcan las barreras estructurales que enfrentan las mujeres en la política. La participación femenina, concluye el análisis, depende de cambios institucionales, sociales y culturales que permitan garantizar igualdad real de oportunidades para las futuras candidatas y representantes elegidas.
* Este contenido se elaboró a partir de datos de la Registraduría Nacional del Estado Civil, del Observatorio de Mujeres y Equidad de Género de la Secretaría Distrital de la Mujer y de un informe de ONU Mujeres. Las cifras corresponden a resultados preliminares del proceso electoral y podrían registrar ajustes una vez concluya oficialmente el escrutinio nacional.
