Bogotá inició oficialmente la construcción colectiva de su porvenir mediante el evento Bogotá 2038: Futuros Compartidos realizado en el Domo del Planetario. Esta ambiciosa iniciativa de la Alcaldía Mayor vinculó por primera vez a las secretarías de Planeación, Hábitat y Cultura para proyectar la capital colombiana hacia su esperado quinto centenario de fundación. Un total de 300 ciudadanos asistieron al encuentro para conocer una ruta estratégica que integra el desarrollo urbano con las expresiones artísticas locales más diversas y creativas actuales.
La unión de estas tres carteras gubernamentales marca un hito administrativo sin precedentes para la capital del país. Es la primera ocasión histórica en que la dimensión cultural se posiciona como un eje transversal obligatorio dentro de la planeación urbana moderna. Esta articulación institucional permite que las futuras estrategias relacionadas con vivienda, demografía y conservación ambiental sean diseñadas bajo una perspectiva sensible que prioriza los derechos culturales y el bienestar social de todos los habitantes capitalinos para los próximos años.
Como base fundamental de esta visión, se presentaron los resultados obtenidos en el exitoso programa Diálogos Impredecibles de la Escuela de Futuros. Nueve duplas conformadas por artistas y expertos técnicos generaron diversas obras de arte, artículos reflexivos y documentales sobre el porvenir bogotano. Además, tres episodios de podcast recogen las mejores reflexiones sobre temas estratégicos como la inteligencia artificial, la desnaturalización de la violencia, la vida de barrio, la tecnología aplicada y el cuidado de los ecosistemas locales en Bogotá.
El debate central abordó desafíos complejos que enfrenta Bogotá hacia el año 2038, destacando la fuerte disminución demográfica regional registrada recientemente. Según cifras oficiales del DANE, la tasa de natalidad cayó un 41.3%, indicando que la capital tendrá cada vez menos habitantes jóvenes en las próximas décadas. Esta realidad obliga a la administración a repensar los modelos de vivienda, las redes de cuidado para la tercera edad y la armonía necesaria entre el entorno urbano y las extensas zonas rurales vigentes.
Úrsula Ablanque, secretaria de Planeación, recalcó la importancia de pasar de la participación ciudadana tradicional hacia procesos de cocreación real y efectiva. La funcionaria sugirió implementar mecanismos de co-pensamiento para diseñar múltiples futuros compartidos entre la institucionalidad y la población civil bogotana. Por su parte, Vanessa Velasco, secretaria de Hábitat, enfatizó en el compromiso ciudadano con el consumo responsable de recursos y la economía circular para asegurar una alta calidad de vida sostenible en todos los sectores de esta capital.
El secretario de Cultura, Santiago Trujillo, resaltó que el Plan de Cultura Bogotá 2038 funciona como una brújula estratégica innovadora para el sector. Este documento pionero establece que las transformaciones políticas y sociales deben ser abordadas integralmente desde la vida cultural de los barrios capitalinos. Trujillo afirmó: “La cultura tiene que participar y tiene que incidir directamente en la construcción de unas narrativas del futuro de la ciudad”, invitando formalmente a todos aquellos ciudadanos que nunca antes se sintieron convocados.
Durante el evento también se anunció la apertura de la Beca LEP Futuros en Escena para beneficiar al sector artístico local. Esta convocatoria oficial ofrece dos estímulos económicos de 400 millones de pesos cada uno para la producción y circulación de puestas escénicas. El objetivo principal es circular visiones creativas sobre los futuros posibles en los grandes teatros bogotanos. Los interesados podrán inscribirse desde el 31 de marzo a través del portal institucional oficial dispuesto por el Distrito capitalino para este importante fin.
Finalmente, los nueve diálogos pedagógicos exploraron temas como el patrimonio vivo, la post-verdad y la soberanía alimentaria comunitaria nacional. Propuestas como las esculturas sonoras o los tótems ceremoniales para resguardar semillas evidenciaron la riqueza del pensamiento colectivo bogotano. Bogotá se proyecta así como una ciudad páramuna que reconoce su ruralidad y sus derechos culturales fundamentales. Este camino hacia el quinto centenario busca consolidar definitivamente una capital verde, despierta, sensorial y afectivamente conectada con todos sus habitantes sin ningún tipo de exclusión.
