El Día Mundial de la Audición vuelve a poner sobre la mesa un problema silencioso que crece tanto en Colombia como en el resto del planeta. La pérdida auditiva ya no es vista únicamente como una condición asociada al envejecimiento, sino como un desafío de salud pública que afecta la comunicación, la educación, la productividad y la calidad de vida. En el país, especialistas advierten que el sistema de salud aún enfrenta brechas en diagnóstico, acceso a tecnologías auditivas y seguimiento clínico.
Las cifras nacionales evidencian la magnitud del problema. Diferentes estimaciones han señalado que cerca de cinco millones de colombianos presentan algún tipo de dificultad auditiva, lo que equivale aproximadamente a un 11 % de la población. En adultos mayores la prevalencia es aún más alta, y estudios clínicos han identificado que más del 30 % de las personas mayores pueden presentar algún grado de pérdida auditiva, muchas veces sin diagnóstico o tratamiento oportuno.
Este panorama tiene implicaciones profundas en la vida social y económica del país. La pérdida auditiva no tratada puede generar dificultades en el aprendizaje escolar, aislamiento social, disminución de oportunidades laborales e incluso problemas de salud mental. Por esta razón, los expertos coinciden en que el abordaje debe ir más allá de la consulta médica aislada y requiere políticas públicas que integren prevención, diagnóstico temprano, rehabilitación y acceso a tecnologías auditivas adecuadas.
El sistema de salud colombiano cuenta con herramientas normativas para atender estas condiciones, pero la realidad muestra que aún existen barreras importantes en la implementación. Aunque el Plan de Beneficios en Salud contempla servicios relacionados con la evaluación auditiva y ciertos tratamientos, los procesos para acceder a ayudas auditivas, seguimiento especializado o mantenimiento de dispositivos suelen ser largos y complejos para los pacientes.
Uno de los puntos más debatidos en el sector es la calidad y el acceso a los dispositivos auditivos entregados a través de las EPS, tanto en el régimen contributivo como en el subsidiado. Si bien estos equipos deben cumplir estándares regulatorios del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima), especialistas advierten que la efectividad de un audífono no depende únicamente del dispositivo en sí, sino de su correcta adaptación, calibración y acompañamiento clínico posterior.
En muchos casos, los pacientes reciben el dispositivo sin contar con un proceso integral de rehabilitación auditiva que incluya seguimiento médico, ajustes tecnológicos y entrenamiento para su uso. Esta situación puede generar abandono del dispositivo o una baja adherencia, lo que reduce el impacto real de la tecnología en la calidad de vida del usuario.
El médico otólogo colombiano Leonardo Ordóñez ha señalado que uno de los principales desafíos en la salud auditiva contemporánea es comprender que la pérdida de audición requiere un abordaje interdisciplinario. Ordóñez es médico cirujano de la Universidad Nacional de Colombia, especialista en otorrinolaringología y subespecialista en otología y neurotología, con amplia experiencia en el manejo médico y quirúrgico de patologías del oído.
Estas reflexiones fueron compartidas por el especialista durante el evento de celebración del Día Mundial de la Audición organizado por Aural en el Country Club de Bogotá, un encuentro que reunió a profesionales de la salud auditiva, expertos en tecnología médica y representantes del sector para analizar el panorama actual de la audición en Colombia y los desafíos que enfrenta el sistema de salud frente a esta problemática.
El especialista también ha desarrollado actividades académicas y de investigación en el campo de las enfermedades del oído, la audiología clínica y los trastornos del equilibrio, además de desempeñarse como docente universitario y participar en iniciativas científicas relacionadas con la salud auditiva. Según el otólogo, la atención de estos pacientes debe incluir diagnóstico preciso, elección adecuada del dispositivo y un proceso de adaptación supervisado por profesionales especializados.
De acuerdo con Ordóñez, uno de los retos actuales del sistema de salud es migrar hacia modelos de atención más centrados en el paciente, donde la tecnología auditiva sea parte de un proceso integral de rehabilitación. Esto implica fortalecer la educación sobre salud auditiva, mejorar los tiempos de acceso a consultas especializadas y garantizar que los pacientes cuenten con acompañamiento continuo después de recibir un audífono.
En este escenario, el sector privado ha comenzado a ofrecer modelos de atención complementarios enfocados en diagnóstico temprano, pruebas audiológicas especializadas y adaptación personalizada de dispositivos auditivos. Empresas especializadas en salud auditiva han desarrollado servicios que incluyen pruebas diagnósticas, calibración tecnológica, seguimiento clínico y acompañamiento al paciente en el proceso de rehabilitación.
Para los especialistas, el futuro de la salud auditiva en Colombia dependerá de la capacidad del sistema para integrar prevención, innovación tecnológica y atención especializada. El objetivo no solo es tratar la pérdida auditiva cuando aparece, sino anticiparla, detectarla a tiempo y ofrecer soluciones que permitan a millones de personas mantener su capacidad de comunicación y su participación plena en la vida social.
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Salud

