El documental Soñé su nombre se presenta como una obra que transforma el duelo en experiencia cinematográfica, abordando la desaparición forzada en Colombia desde una mirada íntima, espiritual y política. Dirigida por Ángela Carabalí, la película llega a salas en 2026 tras un recorrido internacional destacado, consolidándose como una invitación a mirar de frente una herida abierta del país a través de la memoria, la tierra y la búsqueda de justicia.
La obra nace de una historia profundamente personal: la desaparición forzada del padre de la directora, un agricultor afrodescendiente. Desde ese punto de partida, el relato se expande hacia una dimensión colectiva que conecta con miles de familias atravesadas por la ausencia. En un contexto donde este crimen ha marcado a más de cien mil personas, la película se instala como un testimonio sensible que entrelaza memoria, dolor y resistencia desde los territorios históricamente golpeados.
La narrativa sigue a Ángela, quien tras décadas de negación recibe una señal onírica que detona el viaje: su padre aparece en un sueño y le pide que lo busque. Ese llamado impulsa un recorrido físico y espiritual junto a su hermana Juliana, desde Medellín hasta Caloto, atravesando paisajes cargados de memoria. En ese tránsito, la espiritualidad del pueblo Nasa aporta nuevas formas de comprender el duelo, la ausencia y la persistencia de los vínculos.
Visualmente, la película propone una experiencia sensorial donde lo real y lo onírico dialogan de forma constante. El sonido, la imagen y la metáfora se articulan para expresar la paradoja de un país atravesado por el dolor, pero también por una belleza profunda. Esta construcción estética permite que el espectador no solo observe una historia, sino que la habite emocionalmente, conectando con una memoria que trasciende lo individual.
El recorrido por festivales internacionales fortaleció el posicionamiento de la obra antes de su llegada a salas. Reconocimientos y menciones especiales respaldan una propuesta que dialoga con públicos diversos y pone en el centro narrativas afrocolombianas poco visibles en el circuito comercial. Este tránsito global no diluye su raíz local, sino que amplifica la urgencia de hablar sobre desaparición forzada desde voces que han vivido esa realidad en primera persona.
La trayectoria de Ángela Carabalí también marca un hito. Con más de quince años en investigación y creación audiovisual, y como fundadora de Carabalí Films & New Media, ha impulsado relatos sociales y étnicos que amplían la representación en el cine colombiano. Su trabajo combina pedagogía, activismo cultural y exploración estética, consolidándola como una de las voces relevantes del documental latinoamericano contemporáneo.
La producción contó con el respaldo de fondos nacionales e internacionales orientados a la equidad racial y al fortalecimiento de narrativas diversas. Estos apoyos resultaron clave en la etapa final, permitiendo que la película alcance su estreno en salas y encuentre al público. La articulación entre iniciativas culturales, redes de cine y organizaciones sociales refuerza el carácter colectivo de un proyecto que trasciende lo estrictamente cinematográfico.
Distribuida por DOC:CO, Soñé su nombre se plantea como una invitación urgente a escuchar y recordar. Más que un estreno, su llegada a salas abre un espacio de conversación sobre memoria, territorio y justicia. La película propone mirar de frente aquello que la tierra guarda y que muchas familias aún intentan nombrar, convirtiendo el cine en un puente entre la experiencia íntima y la memoria histórica del país.
