En medio de la actual temporada de lluvias, el Comando Aéreo de Combate No. 4 adelanta sobrevuelos de reconocimiento sobre el cerro Pitayó, en el municipio de Villahermosa, Tolima, con el propósito de evaluar el estado del terreno y suministrar información oportuna a las autoridades responsables de la gestión del riesgo en esta zona del país, caracterizada por su geografía montañosa, su red hídrica activa y la vulnerabilidad de varias comunidades rurales.
Estos vuelos de observación se desarrollan luego de los hechos registrados meses atrás, cuando un movimiento en masa afectó a familias del sector y dejó incomunicadas algunas veredas, situación que evidenció la fragilidad de los suelos ante precipitaciones intensas y prolongadas. Desde entonces, se mantiene un seguimiento permanente sobre puntos críticos para reducir la probabilidad de nuevas emergencias que comprometan la seguridad de los habitantes.
Durante las misiones, las tripulaciones recorren visualmente laderas, quebradas, taludes y tramos de vías rurales, con el fin de identificar señales tempranas de inestabilidad del terreno, acumulación de material suelto o represamientos de agua. Este tipo de monitoreo resulta clave en sectores donde las condiciones topográficas y climáticas pueden acelerar procesos de erosión y deslizamiento, afectando viviendas, cultivos e infraestructura básica.
El reconocimiento aéreo permite ampliar el alcance de la vigilancia, especialmente en zonas de difícil acceso terrestre, donde la movilidad puede verse limitada por el estado de las vías o por el aumento de caudales. Desde el aire se obtiene una visión integral del territorio, lo que facilita detectar cambios en el paisaje y evaluar posibles escenarios de riesgo que no siempre son perceptibles desde tierra.
La información recopilada durante los sobrevuelos es compartida en tiempo real con la Unidad para la Gestión del Riesgo del Tolima y otras autoridades locales, que utilizan estos reportes para orientar decisiones, priorizar intervenciones y activar medidas preventivas cuando las condiciones así lo exigen. Este intercambio fortalece la capacidad de respuesta institucional frente a eventos asociados a las lluvias.
Las acciones se enmarcan en un enfoque preventivo que busca anticiparse a las emergencias, reducir el impacto sobre la población y proteger bienes y servicios esenciales. El monitoreo constante contribuye a que las entidades territoriales cuenten con insumos técnicos para planificar evacuaciones, cierres viales temporales o alertas comunitarias, según la evolución de las condiciones climáticas y del terreno.
Además del componente técnico, estas labores refuerzan la presencia institucional en áreas rurales que históricamente han enfrentado dificultades de conectividad y atención oportuna ante desastres naturales. La coordinación entre capacidades aéreas y organismos de gestión del riesgo se convierte así en una herramienta estratégica para proteger la vida y fortalecer la confianza de las comunidades.
Con este tipo de operaciones de reconocimiento, el Comando Aéreo de Combate No. 4 ratifica su compromiso con la seguridad y la protección de la población, manteniendo un monitoreo activo mientras persistan las lluvias. La vigilancia sobre el cerro Pitayó se consolida como una medida clave para alertar posibles deslizamientos y apoyar la toma de decisiones en beneficio de Villahermosa.
