Los Seattle Seahawks se coronaron campeones del Super Bowl LX al derrotar 29-13 a los New England Patriots en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, el 8 de febrero de 2026. Con una actuación defensiva dominante y un ataque equilibrado, Seattle logró su segundo título de la NFL, consolidando una temporada sólida y una final donde siempre estuvo al mando en el marcador.
Desde el inicio del encuentro, la defensa de los Seahawks se impuso sobre el ataque de los Patriots, limitando opciones de avance y generando pérdidas de balón en momentos clave. El conjunto de Nueva Inglaterra no pudo encontrar consistencia ofensiva ante la presión y control territorial de Seattle, que manejó el ritmo del juego con precisión y estrategia en todas las fases del partido.
El marcador reflejó el dominio de Seattle en ofensiva y defensa. Mientras los Patriots lograban algunos puntos en el último cuarto, la ventaja construida por los Seahawks desde la primera mitad se mantuvo inalterada. El control de posesión, la ejecución en situaciones de tercera oportunidad y el aprovechamiento de errores rivales fueron determinantes para sellar la victoria en un Super Bowl donde Seattle demostró superioridad integral.
Una de las figuras del partido fue el corredor Kenneth Walker III, nombrado Jugador Más Valioso (MVP) del Super Bowl LX, tras liderar la ofensiva terrestre y contribuir de manera decisiva al desarrollo del ataque de los Seahawks. Su rendimiento consistió en avanzadas constantes y en la gestión de tiempos de posesión que favorecieron el control del juego por parte de Seattle.
El mariscal de campo de Seattle, Sam Darnold, también cumplió un papel clave al dirigir con eficiencia las jugadas ofensivas, conectando pases importantes y evitando pérdidas de balón en momentos críticos. Su manejo del juego y sus decisiones en zona de anotación aportaron estabilidad a la ofensiva, permitiendo que los Seahawks construyeran una ventaja que nunca fue seriamente amenazada durante el encuentro.
Por su parte, los Patriots enfrentaron dificultades para establecer un ritmo ofensivo consistente, y las constantes presiones defensivas de Seattle limitaron su capacidad de respuesta. Aunque Nueva Inglaterra logró anotar en fases avanzadas del partido, los errores previos y la eficaz defensa rival impidieron una remontada. El juego reflejó una diferencia clara en ejecución entre ambas escuadras durante la mayor parte del tiempo reglamentario.
El encuentro también contó con un espectáculo de medio tiempo que destacó por su producción y la participación de reconocidos artistas, atrayendo la atención global de las audiencias televisivas y digitales. La combinación del evento deportivo con el entretenimiento siguió consolidando al Super Bowl como uno de los espectáculos con mayor alcance internacional en el calendario deportivo anual.
Con esta victoria, los Seahawks suman su segundo título de Super Bowl, doce años después de su primer campeonato, reafirmando su condición competitiva en la NFL y marcando un hito significativo para la franquicia. El Super Bowl LX quedará en la historia del deporte como una demostración de fuerza defensiva y efectividad ofensiva por parte de Seattle.
