San Valentín: de tradición romana a celebración global que también conquistó a Colombia

 

Cada 14 de febrero millones de personas en el mundo celebran San Valentín, una fecha asociada al amor romántico, los regalos y las demostraciones de afecto. Sin embargo, detrás de esta jornada comercial y cultural existe una historia que se remonta a la antigua Roma y que, con el paso de los siglos, fue transformándose hasta convertirse en una de las celebraciones más difundidas por la globalización contemporánea.

El origen más aceptado se sitúa en el siglo III, durante el Imperio romano. La tradición señala que el sacerdote Valentín desafió la orden del emperador Claudio II, quien había prohibido los matrimonios entre jóvenes soldados al considerar que los hombres solteros rendían mejor en la guerra. Valentín celebraba bodas en secreto, lo que llevó a su captura y posterior ejecución el 14 de febrero, fecha que luego sería conmemorada por la Iglesia.

Antes de ese reconocimiento cristiano, los romanos celebraban en febrero las Lupercalia, festividades paganas relacionadas con la fertilidad, la renovación y la llegada de la primavera. Con el avance del cristianismo, estas celebraciones fueron reemplazadas por la conmemoración de San Valentín, en un proceso habitual de la Iglesia para resignificar tradiciones antiguas y adaptarlas a nuevos contextos religiosos y sociales.

Durante la Edad Media, la fecha adquirió un sentido más cercano al romanticismo actual. Escritores europeos comenzaron a vincular el 14 de febrero con el amor cortés, la poesía y la elección de pareja. En Inglaterra y Francia surgió la costumbre de intercambiar cartas y mensajes afectivos, tradición que con el tiempo evolucionó hacia las tarjetas, flores y obsequios que hoy caracterizan la jornada.

El salto definitivo hacia la celebración moderna ocurrió entre los siglos XIX y XX, cuando la industrialización permitió producir en masa tarjetas y regalos, mientras que la expansión cultural de Estados Unidos difundió la fecha a través del cine, la publicidad y la cultura popular. San Valentín dejó de ser únicamente una conmemoración religiosa para convertirse en un fenómeno social y económico global.

En Colombia, sin embargo, la tradición afectiva tomó un camino distinto. El país consolidó desde la segunda mitad del siglo XX el Día del Amor y la Amistad en septiembre, una estrategia impulsada por el comercio para dinamizar la economía en una época del año con menor actividad. La celebración se adaptó rápidamente a la cultura local, incorporando prácticas como el “amigo secreto” y un énfasis más amplio en la amistad.

La llegada de San Valentín al calendario colombiano responde más a la influencia de la globalización que a una tradición histórica propia. El auge de las redes sociales, el comercio internacional, las plataformas digitales y las dinámicas culturales compartidas han hecho que cada vez más personas también celebren el 14 de febrero, especialmente en entornos urbanos y entre generaciones jóvenes.

Hoy ambas fechas conviven sin excluirse. Mientras septiembre mantiene su carácter colectivo y culturalmente arraigado, febrero se ha posicionado como una celebración más alineada con tendencias internacionales. El resultado es un ejemplo de cómo las tradiciones se transforman, se adaptan y dialogan con el mundo, mostrando que las celebraciones también son reflejo de los cambios sociales y culturales de cada época.

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