Plaza de Bolívar aplica protocolo para regular eventos y proteger su valor histórico

 

La Plaza de Bolívar, escenario central de la vida política, social y cultural del país desde hace más de cuatro siglos, cuenta hoy con un protocolo que regula la realización de actividades y garantiza su uso responsable. Este espacio, que ha sido mercado colonial, lugar de actos públicos y testigo de hitos como el Grito de Independencia de 1810, es considerado un símbolo de memoria colectiva cuya preservación implica una responsabilidad institucional y ciudadana.

Con el propósito de proteger su valor histórico, simbólico y patrimonial, la Secretaría Distrital de Gobierno aplica el Protocolo de Uso y Aprovechamiento Económico de la Plaza de Bolívar. La medida busca asegurar que el lugar continúe siendo un escenario de encuentro, libre expresión y convivencia, pero bajo condiciones que permitan su conservación física y su adecuada administración como espacio público emblemático.

El protocolo establece lineamientos claros sobre qué actividades pueden desarrollarse en la plaza y de qué manera deben organizarse. Define reglas para la instalación de tarimas, carpas, andamios u otras estructuras temporales, ordena el aprovechamiento económico del espacio y garantiza que cualquier retribución derivada de su uso contribuya al mantenimiento y cuidado del lugar.

En los casos en que los eventos requieran montaje de infraestructura, los organizadores deben presentar un plan detallado de instalación y desmontaje, asegurando que el suelo, los elementos arquitectónicos y el entorno no sufran afectaciones. También deben contar con una póliza de responsabilidad civil que cubra posibles daños al espacio público o a terceros durante la realización de la actividad.

Las autoridades distritales subrayan que esta póliza es obligatoria únicamente cuando se solicite el uso del espacio con estructuras temporales. El requisito tiene un carácter preventivo y busca proteger tanto la integridad del patrimonio como la seguridad de los ciudadanos que asisten a la plaza en el desarrollo de eventos o actividades programadas.

El protocolo no tiene como finalidad restringir derechos ciudadanos ni limitar la participación democrática. Por el contrario, mantiene la plaza abierta a la protesta pacífica, a las manifestaciones culturales y a los encuentros sociales, reconociendo su papel histórico como escenario de expresión pública y deliberación colectiva.

Tampoco se trata de un proceso de privatización del espacio. Las disposiciones buscan ordenar su utilización, evitando intervenciones que puedan deteriorarlo o alterar su significado patrimonial, y asegurando que continúe siendo un lugar de acceso libre, representativo de la historia nacional y del carácter plural de la ciudad.

Para solicitar el uso de la Plaza de Bolívar, los interesados deben consultar previamente la disponibilidad en los canales oficiales, revisar los requisitos según la naturaleza de la actividad y radicar la documentación correspondiente ante las entidades distritales competentes. Con estas medidas, la administración busca equilibrar la preservación del patrimonio con el dinamismo ciudadano que históricamente ha dado vida a este espacio.

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