La presidenta del Comité Olímpico Internacional Kirsty Coventry clausuró los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026 con un mensaje centrado en la unidad que genera el deporte en tiempos de incertidumbre global. Ante autoridades, delegaciones y espectadores, resaltó que los atletas ofrecieron dos semanas memorables de esfuerzo, pasión y juego limpio, recordando al mundo el significado profundo del espíritu olímpico como ejemplo de convivencia pacífica entre naciones y culturas.
Durante la ceremonia de clausura Coventry elogió el coraje de los deportistas a quienes describió como valientes, decididos y apasionados, capaces de dejar todo en la nieve y el hielo por sus sueños olímpicos. Señaló que cada competencia fue una demostración de superación personal y también de respeto mutuo entre rivales, valores esenciales del movimiento olímpico contemporáneo que trasciende fronteras deportivas y conecta sociedades diversas mediante ejemplos de inspiración colectiva.
Agradeció especialmente al pueblo italiano, a sus autoridades nacionales y locales y a los miles de voluntarios que hicieron posible la organización de los Juegos. Destacó la calidez de las ciudades sede, desde los pueblos alpinos hasta los escenarios urbanos, donde la afición celebró tanto a sus campeones como a los atletas visitantes, creando una atmósfera de hospitalidad que definió la experiencia olímpica para el mundo entero durante estas semanas.
Coventry reconoció igualmente el trabajo del comité organizador encabezado por Giovanni Malagò y de todas las personas que, desde funciones técnicas hasta logísticas, resolvieron desafíos complejos para garantizar competencias seguras y eficientes. Según afirmó, Milano Cortina 2026 estableció un nuevo estándar para los Juegos de Invierno, demostrando que la innovación operativa puede convivir con la tradición y la sostenibilidad como ejes del desarrollo futuro olímpico global en las próximas décadas.
La presidenta del COI subrayó también el papel de las federaciones internacionales, los comités olímpicos nacionales y los socios comerciales y mediáticos, cuya labor permitió que la celebración deportiva llegara a millones de personas alrededor del planeta. Gracias a esa cooperación, dijo, los sueños de los atletas pudieron compartirse en tiempo real con audiencias globales, ampliando el alcance cultural del acontecimiento más allá de las sedes físicas y escenarios competitivos.
Un reconocimiento especial estuvo dirigido a los voluntarios, a quienes definió como el corazón humano de los Juegos por su energía, amabilidad y disposición permanente para ayudar a delegaciones, periodistas y espectadores. Su participación, añadió, demostró que el olimpismo se construye no solo con medallas sino con gestos cotidianos de solidaridad que fortalecen el sentido de comunidad y pertenencia entre culturas distintas reunidas por el deporte en un mismo escenario.
En uno de los momentos más simbólicos, Coventry recordó que aunque la llama olímpica se apague, su luz permanece en cada niño inspirado a soñar en grande y en toda persona que redescubre valores como el coraje, la bondad y el respeto. Señaló que el legado principal de Milano Cortina 2026 será motivar a nuevas generaciones a creer en el poder transformador del deporte en la sociedad contemporánea global actual.
Al declarar oficialmente clausurados los Juegos, la dirigente invitó a la juventud del mundo a reencontrarse dentro de cuatro años en los Alpes franceses para los Juegos Olímpicos de Invierno de 2030, siguiendo la tradición que proyecta el movimiento hacia el futuro. La ceremonia cerró con un mensaje de gratitud y con la convicción de que el deporte seguirá siendo un puente de diálogo y esperanza entre naciones del mundo.
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