México atraviesa un escenario de máxima tensión tras el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). El operativo, encabezado por el Ejército Mexicano con apoyo aéreo, se desarrolló en inmediaciones de Tapalpa, Jalisco. El narcotraficante resultó herido durante el enfrentamiento y falleció en traslado aéreo hacia Ciudad de México, según el reporte oficial. En el operativo murieron otros seis integrantes del grupo y dos más fueron capturados.
La Casa Blanca confirmó apoyo de inteligencia en la operación, en un hecho que subraya la cooperación bilateral en materia de seguridad entre México y Estados Unidos. El Departamento de Estado ofrecía una recompensa de 15 millones de dólares por información que condujera a la captura de Oseguera, considerado uno de los narcotraficantes más buscados del mundo tras las detenciones de Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada.
El impacto inmediato fue una reacción violenta coordinada en al menos 21 estados mexicanos. Se registraron bloqueos carreteros, quema de vehículos, incendios de sucursales del Banco del Bienestar —con al menos 20 afectadas solo en Jalisco— y enfrentamientos armados en distintos puntos del país. También se reportaron cancelaciones de vuelos en Puerto Vallarta, cierre de casetas de peaje y suspensión de clases presenciales en varias entidades federativas.
La estructura del CJNG, basada en células semi-independientes, explica la rápida expansión territorial de la violencia. A diferencia de capturas anteriores de capos, la muerte del líder modifica la dinámica: no existe una figura que rescatar, sino una pérdida que las células buscan vengar y demostrar capacidad operativa. Analistas estiman que las próximas 48 a 72 horas serán críticas en términos de estabilidad y orden público.
Las zonas de mayor riesgo se concentran en Jalisco, Michoacán, Colima, Nayarit, Guanajuato, Aguascalientes y Zacatecas. Las recomendaciones incluyen suspender traslados carreteros, activar planes de continuidad empresarial y verificar el estado de operaciones aéreas. En estados con riesgo moderado-alto, como Estado de México, Puebla, Veracruz y Tamaulipas, se sugiere limitar desplazamientos a horarios diurnos y evitar caminos rurales.
En regiones de riesgo moderado como Baja California, Oaxaca y Chiapas, las autoridades aconsejan monitoreo activo y restricción de movilidad no esencial. Mientras tanto, la Península de Yucatán y Ciudad de México mantienen operaciones normales, aunque bajo vigilancia reforzada. Las embajadas de Estados Unidos y Canadá emitieron alertas de seguridad para sus ciudadanos.
En el plano geopolítico, el abatimiento ocurre en un contexto de presión bilateral reforzada. La administración estadounidense designó al CJNG como Organización Terrorista Extranjera (FTO), lo que amplía facultades legales para cooperación en inteligencia y persecución financiera. Funcionarios estadounidenses celebraron la operación como un golpe significativo al crimen organizado transnacional.
Sin embargo, la eliminación de un liderazgo centralizado abre un periodo de incertidumbre interna dentro del CJNG. La ausencia de un sucesor claramente identificado podría desencadenar disputas entre lugartenientes regionales o miembros de la línea familiar del capo abatido. Este escenario recuerda la fragmentación del Cártel de Sinaloa tras la captura de “El Mayo” Zambada en 2024, que derivó en violencia prolongada.
A mediano plazo, se prevé un posible aumento de disputas territoriales tanto internas como frente a organizaciones rivales que intenten ocupar plazas estratégicas. El control de rutas de tráfico hacia la frontera norte y los puertos del Pacífico será determinante en la recomposición del mapa criminal mexicano.
El escenario actual combina una victoria operativa del Estado con un riesgo elevado de reconfiguración violenta. La efectividad de la respuesta gubernamental en las próximas semanas será clave para evitar que el vacío de poder se traduzca en una escalada prolongada de violencia regional.
La situación continúa en evolución y las autoridades mantienen monitoreo permanente. El abatimiento de “El Mencho” marca un punto de inflexión en la lucha contra el CJNG, pero también inaugura una fase compleja en la que la estabilidad dependerá de la capacidad institucional para contener la fragmentación y prevenir nuevos focos de conflicto.
