Una jornada de adopción realizada el 14 de febrero en Bogotá dejó una historia que conmovió a funcionarios, voluntarios y ciudadanos. Medusa, una perrita de 8 años rescatada en 2021 por el programa Escuadrón Anticrueldad, encontró finalmente una familia después de permanecer cinco años bajo el cuidado de la Unidad de Cuidado Animal, esperando una segunda oportunidad que parecía tardar más de lo esperado.
El evento, organizado por el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal, permitió que siete perros y gatos fueran adoptados durante la jornada, en una fecha simbólica que coincidió con la celebración de San Valentín. La actividad buscó promover la adopción responsable y recordar que el amor hacia los animales implica compromiso, cuidado permanente y una decisión consciente que trasciende la emoción del momento.
Medusa se convirtió en la protagonista del día. Durante su permanencia en la Unidad recibió atención médica, acompañamiento profesional y el afecto de quienes velaron por su bienestar mientras esperaba un hogar definitivo. Su historia, marcada por el rescate del maltrato y un largo proceso de recuperación, reflejaba la realidad de muchos animales adultos que suelen ser menos adoptados.
Nataly Sierra y Juan David López fueron quienes decidieron abrirle las puertas de su casa. Según relataron, la conexión fue inmediata al conocer su historia y su carácter tranquilo. La pareja aseguró que la decisión fue tomada con responsabilidad y con el propósito de brindarle una vida digna, estable y rodeada de afecto durante los años que le quedan.
Junto a Medusa también fueron adoptados Jhony Polo, Pericles Fe, Tortuga Mar, Neurolucia, Merlina y Flaca, animales que, tras procesos de recuperación y socialización, lograron iniciar una nueva etapa con familias que asumieron su cuidado. Estas adopciones evidencian el impacto de las jornadas institucionales que buscan acercar a la ciudadanía a procesos formales y acompañados de adopción.
El Instituto recordó que, aunque estas historias representan avances, aún hay numerosos animales adultos o con condiciones especiales que continúan esperando hogar. Casos como Chalo, Esmeralda, Doña Yaya, Tobi Mosca, Ganya, Neumo, Pirata Patria, Don Pedro y Sustituta siguen en búsqueda de familias dispuestas a asumir una adopción consciente y de largo plazo.
Las autoridades distritales insistieron en que la adopción responsable implica garantizar alimentación, atención veterinaria, estabilidad emocional y condiciones adecuadas de vida, conforme a las normas de protección animal vigentes. Asimismo, reiteraron que optar por animales mayores es una forma de brindar segundas oportunidades a quienes tienen menos probabilidades de ser elegidos.
Quienes deseen participar en estos procesos pueden acercarse a la Unidad de Cuidado Animal, ubicada en Engativá, o asistir a las próximas jornadas programadas en la Biblioteca Virgilio Barco y en el Centro Comercial Carrera. Con estas iniciativas, el Distrito busca fortalecer una cultura de respeto por la vida animal y promover decisiones de adopción informadas, responsables y permanentes
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