En medio de un escenario político marcado por la desconfianza ciudadana hacia las instituciones y el desgaste de los liderazgos tradicionales, nuevas voces buscan posicionarse en el debate público con propuestas enfocadas en la transformación de las ciudades. En Bogotá, una de esas apuestas es la de Mabel Sua Toledo, candidata a la Cámara de Representantes por el movimiento La Fuerza de la Paz, quien plantea una agenda centrada en seguridad, descentralización, equidad social y fortalecimiento del tejido comunitario.
Sua ha desarrollado una trayectoria política vinculada a procesos organizativos, estrategias territoriales y construcción de participación ciudadana. Su discurso se articula alrededor de la necesidad de renovar la política local con liderazgos que, según afirma, comprendan las dinámicas reales de la capital y respondan a problemáticas como la inseguridad, la movilidad, la desigualdad urbana y la falta de articulación entre los distintos niveles de gobierno.
En su propuesta, Bogotá debe ser entendida como una ciudad diversa que acoge poblaciones de todas las regiones del país y que requiere políticas públicas diseñadas desde esa pluralidad. La candidata sostiene que la capital enfrenta desafíos estructurales que no se resuelven únicamente desde la administración local, sino que necesitan respaldo legislativo, control político y reformas normativas que permitan una gestión más cercana a los territorios.
Jhonatan Rojas - Director de Revista Impacta entrevistó a la candidata a la cámara por Bogotá Mabel Sua del movimiento La Fuerza de la Paz.
Director Impacta. Mabel, sin duda has tenido una trayectoria marcada por retos y procesos complejos dentro de la política. Hoy, en plena campaña a la Cámara de Representantes por Bogotá, ¿cómo ha sido ese camino reciente y qué te motiva a asumir este nuevo desafío electoral?
Mabel Sua. Este proceso ha sido profundamente gratificante porque reafirma mi vocación de servicio. Soy una mujer que siempre ha trabajado por alcanzar objetivos con disciplina y estrategia, leyendo los momentos políticos con responsabilidad. Tras experiencias anteriores entendí que era necesario aportar desde la construcción colectiva, especialmente fortaleciendo liderazgos de mujeres y estructuras territoriales. Decidí aspirar a la Cámara porque creo que Bogotá necesita representación comprometida, con preparación y pasión por la política como herramienta de transformación real.
D.I. Bogotá es una ciudad que recibe población de todo el país y del exterior. ¿Cómo se puede legislar pensando en quienes llegan y se convierten en bogotanos por adopción?
M.S. Bogotá es una Colombia en pequeño y debe ser gobernada con esa visión incluyente. Por eso impulsé la campaña “Te Amo Bogotá”, recorriendo las veinte localidades para entender realidades diversas. Legislar implica dejar de lado divisiones ideológicas y pensar en soluciones prácticas que integren a todos los ciudadanos. La capital debe ofrecer oportunidades y seguridad tanto a quienes nacieron aquí como a quienes la eligieron como hogar, generando políticas que fortalezcan convivencia, acceso a servicios y participación.
D.I. La ciudad enfrenta brechas sociales importantes pese a su condición de capital. ¿Qué estrategias propondrías desde el Congreso para reducir esas desigualdades?
M.S. Una de las claves está en fortalecer la ruralidad de Bogotá, un potencial poco aprovechado. Durante la pandemia vimos que las zonas rurales resistieron mejor la crisis alimentaria. Si se invierte en tecnificación, formación y apoyo al campesinado urbano, se puede avanzar hacia soberanía alimentaria, generación de empleo y reducción de costos de vida. Propongo crear un centro público de abastecimiento agrícola que articule esfuerzos distritales y nacionales, integrando producción local con seguridad alimentaria para toda la ciudad.
D.I. Muchas personas desconocen el papel del representante a la Cámara en una ciudad como Bogotá. ¿Con qué propuestas legislativas llegas al Congreso?
M.S. Mi principal iniciativa es reformar el Estatuto Orgánico de Bogotá para garantizar verdadera descentralización y meritocracia en los gobiernos locales. Hoy las alcaldías locales carecen de autonomía real y responden a intereses políticos más que técnicos. También impulsaré la implementación de una Bogotá 24/7 que permita servicios públicos y privados permanentes, generando empleo, mejorando movilidad y reduciendo inseguridad. El Congreso debe crear marcos normativos que permitan a la ciudad funcionar con eficiencia moderna.
D.I. La movilidad sigue siendo uno de los mayores dolores de cabeza para los ciudadanos. ¿Qué enfoque propones frente a este problema estructural?
M.S. La movilidad requiere planeación inteligente y coordinación institucional, algo que ha faltado. Las obras simultáneas sin articulación generan caos y afectan la calidad de vida. Se necesita una visión metropolitana que combine infraestructura, cultura ciudadana y proyectos viales de gran escala que realmente descongestionen la ciudad. Desde el Congreso se puede ejercer control político y promover recursos para infraestructura estratégica, asegurando que las decisiones técnicas estén por encima de disputas políticas.
D.I. Finalmente, hablemos del papel de la mujer en la política y en la ciudad. ¿Cómo fortalecer su participación y garantizar condiciones reales de seguridad y equidad?
M.S. El trabajo debe darse en dos frentes. Primero, transformar las instituciones para prevenir violencias contra las mujeres desde adentro, con protocolos obligatorios y seguimiento efectivo. Segundo, fortalecer el empoderamiento territorial con mayor participación, protección y acceso a la justicia. Las mujeres necesitan un sistema que funcione, que no revictimice y que garantice sanciones reales. La sororidad debe traducirse en políticas públicas que permitan vivir la ciudad con seguridad, autonomía y oportunidades.
