Con el eslogan “Alto Voltaje: energía política para que las leyes funcionen y la ciudad avance”, Libardo Asprilla encabeza la lista del partido Nuestra Fuerza a la Cámara de Representantes por Bogotá. Su propuesta se presenta como una apuesta por la ejecución y el control político, más que por la promesa electoral. La narrativa de campaña gira en torno a un Congreso que regule mejor, corrija fallas normativas y actúe sobre problemas cotidianos de la capital.
Asprilla plantea que su enfoque parte de la realidad urbana: trabajo informal, movilidad deficiente, inseguridad barrial, salud mental desatendida, mujeres cuidadoras sin respaldo y jóvenes sin oportunidades claras. En ese contexto, sostiene que el papel del Congreso no es administrar directamente la ciudad, sino ajustar las reglas y vigilar al Estado para que las políticas públicas se traduzcan en resultados medibles para quienes viven y trabajan en Bogotá.
En materia de economía popular, la campaña impulsa el concepto “Alto Voltaje Productivo”. El diagnóstico señala que miles de personas trabajan en la informalidad bajo reglas que las tratan como ilegales, lo que deriva en persecuciones y pérdida de ingresos. La propuesta busca llevar el Acuerdo 866 – Sello Bogotá Incluyente al plano nacional como Ley Sello Colombia Incluyente, con el fin de establecer reglas claras que reconozcan y ordenen el comercio informal sin abusos.
Sobre movilidad y productividad, la línea “Alto Voltaje para tu tiempo y tu vida” apunta a actualizar las leyes de teletrabajo y trabajo híbrido para reducir desplazamientos obligatorios. También propone fortalecer la movilidad eléctrica y avanzar hacia un Estado digital que elimine filas y trámites presenciales innecesarios. El enfoque combina reformas normativas y control político para que la institucionalidad adopte prácticas acordes con el siglo XXI.
En cultura y deporte, la campaña plantea que el abandono de canchas y escenarios culturales impacta directamente la convivencia. Bajo el eje “Alto Voltaje para barrios activos”, se propone radicar un proyecto de ley que reconozca y financie clubes deportivos barriales y actores culturales como estrategias formales de seguridad, empleo juvenil y salud mental. La idea es integrar estos sectores a la política pública con respaldo presupuestal estable.
La seguridad, según la propuesta, no debe depender exclusivamente del castigo. En “Alto Voltaje para vivir tranquilos”, se plantea reformar el Código de Policía para hacer obligatoria la prevención mediante empleo juvenil, cultura, deporte y recuperación del espacio público. La campaña insiste en que el Congreso debe evaluar resultados y exigir que los recursos destinados a seguridad se reflejen en barrios más tranquilos.
En salud mental, la iniciativa “Alto Voltaje para cuidar la vida” propone pasar de la reacción a la detección temprana. El diagnóstico señala que el Estado suele intervenir cuando la crisis ya estalló. La propuesta plantea integrar salud mental con cultura, educación y empleo, y convertirla en una responsabilidad pública con acompañamiento preventivo cercano a la comunidad.
Finalmente, en temas de mujeres, juventud, reconocimiento étnico y salud, la campaña articula un discurso de cumplimiento efectivo de la ley. Se plantea protección laboral para mujeres cuidadoras, educación técnica conectada al empleo real, control político para combatir el racismo estructural y vigilancia permanente al sistema de salud para reducir barreras. El eje transversal es uno solo: que el Congreso defina reglas claras y supervise su aplicación para que los derechos no se queden en el papel.

