Bogotá vivió una jornada cargada de emoción con la llegada del Trofeo de la Copa Mundial de la FIFA, exhibido en Corferias como parte de su gira internacional previa al Mundial de 2026. La capital colombiana se convirtió en epicentro de una experiencia que conectó a miles de aficionados con el símbolo más anhelado del fútbol planetario, en un evento que mezcló historia, memoria deportiva y expectativa por la próxima cita orbital.
La visita del trofeo, que regresó al país después de más de una década, permitió a los asistentes observar de cerca la pieza original elaborada en oro de 18 quilates y convertida en uno de los íconos más reconocidos del deporte mundial. Familias, jóvenes futbolistas, entrenadores y seguidores del balompié acudieron masivamente para fotografiarse y vivir un momento que, para muchos, representó un encuentro directo con la historia del juego.
El evento contó con la presencia estelar del exdelantero francés David Trezeguet, campeón del mundo en 1998, quien acompañó la develación del trofeo y compartió reflexiones sobre la trascendencia del Mundial como escenario máximo del fútbol. Su participación aportó un componente simbólico, al representar la voz de quienes han conquistado el título y comprenden el peso emocional que encierra levantar la copa.
Durante su intervención, Trezeguet destacó que el trofeo no solo representa una victoria deportiva, sino años de disciplina, sacrificio colectivo y construcción de identidad nacional. Su mensaje estuvo dirigido especialmente a las nuevas generaciones, a quienes invitó a creer en el poder del deporte como herramienta de transformación social y camino para alcanzar metas que parecen inalcanzables.
La jornada también contó con la participación de referentes del fútbol colombiano y voceros del ecosistema deportivo, quienes resaltaron la importancia de que el país sea incluido en este tipo de circuitos internacionales. Más allá de la exhibición, el tour se planteó como una plataforma pedagógica y cultural que busca acercar el fútbol global a las comunidades y fortalecer el vínculo emocional entre la afición y los grandes torneos.
Organizado en alianza con la FIFA y Coca-Cola, el recorrido mundial del trofeo tiene como propósito llevar la experiencia del campeonato a distintos continentes antes del Mundial de 2026, que se disputará en Norteamérica. La escala en Bogotá ratificó el peso del mercado futbolero colombiano y su tradición como uno de los públicos más apasionados del continente.
La exhibición incluyó actividades interactivas, espacios de memoria mundialista y experiencias diseñadas para resaltar valores como el trabajo en equipo, la competencia limpia y la unión entre culturas. De esta manera, el evento trascendió la lógica de una muestra estática para convertirse en una celebración colectiva del fútbol como lenguaje universal.
Con su paso por la capital, el trofeo dejó algo más que fotografías y recuerdos: reavivó la ilusión de volver a ver a Colombia en la élite del fútbol internacional. La visita funcionó como antesala emocional hacia 2026, recordando que cada Mundial comienza mucho antes del pitazo inicial, en la imaginación de los hinchas que sueñan con ver su historia escrita, algún día, en el mismo metal dorado.
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