Más de 56 delegaciones internacionales y cerca de 2.000 participantes reunidos en Cartagena coincidieron en que la reforma agraria dejó de ser un asunto local para convertirse en un tema estratégico global. La ICARRD+20 posicionó el acceso a la tierra como herramienta para enfrentar desigualdad, crisis climática, degradación de suelos y migraciones forzadas, consolidando a Colombia como epicentro de un debate estructural.
Durante la tercera jornada, centrada en la tierra como fuente de alimento, líderes internacionales destacaron que la discusión sobre desarrollo rural y tenencia segura es clave para la estabilidad social. El consenso apuntó a que la concentración del suelo y la exclusión histórica de mujeres y jóvenes profundizan brechas económicas y alimentarias en distintas regiones del mundo.
El ministro de Agricultura y Desarrollo de Nepal, Madam Prasad Pariyad, señaló que en su país la mayoría de la población carece de acceso a la tierra y que su concentración en pocas manos limita el desarrollo. Indicó que el 30 % de la tierra agrícola permanece en barbecho y que el cambio climático ha agravado inundaciones y sequías, afectando la productividad. Consideró que el consenso global que surja de esta conferencia será determinante.
El embajador de Zambia, Sitali Dennis Alibuzwi, destacó que la ICARRD+20 permite visibilizar la inequidad de género en la tenencia de tierras y la especulación que amenaza a pequeños productores. Subrayó la necesidad de digitalizar catastros y promulgar leyes que incluyan reformas estructurales, con énfasis en proteger a quienes sostienen buena parte de la producción alimentaria.
Desde África Central, el ministro de Agricultura y Desarrollo de Camerún, Djuague Houli Prosper, afirmó que en su país la tierra es considerada madre patria y base de la alimentación. Llamó a incentivar reformas que preserven la biodiversidad y reduzcan la mercantilización excesiva del suelo, promoviendo soluciones sostenibles frente a los desafíos económicos y ambientales.
Elizabeth Peña Turruellas, directora del Programa de Agricultura Urbana y Suburbana de Cuba, resaltó que la conferencia funciona como plataforma de intercambio entre pueblos. Afirmó que el acceso justo a la tierra es fundamental para combatir el hambre, reducir la pobreza rural y avanzar en igualdad de género, fortaleciendo además la paz y la dignidad en las comunidades.
La ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, sostuvo que tras 20 años la ICARRD vuelve con diálogos intensos sobre justicia agraria, ambiental y climática. Señaló que el propósito es construir una ruta común desde un lenguaje compartido: la vida, haciendo de la tierra una apuesta social capaz de proyectar esperanza y viabilidad para la humanidad.
El balance de la jornada dejó claro que la reforma agraria se consolida como un eje transversal en la agenda internacional. Las delegaciones coincidieron en que garantizar acceso equitativo a la tierra no solo fortalece la producción de alimentos, sino que contribuye a enfrentar las crisis estructurales del siglo XXI desde una perspectiva de justicia social y sostenibilidad.
