El sector de Business Process Outsourcing (BPO) en Colombia atraviesa un periodo de ajuste estratégico impulsado por cambios regulatorios, incremento en los costos laborales y transformaciones en la organización del trabajo. En una industria intensiva en talento humano, estas variables han comenzado a influir directamente en la planificación del crecimiento empresarial, obligando a las compañías a revisar sus modelos operativos para mantener la competitividad y preservar su capacidad de generar empleo formal.
Actualmente, el BPO emplea cerca de 790.000 personas en el país y tiene presencia en 28 departamentos, consolidándose como uno de los principales motores de empleo juvenil formal. La alta participación de jóvenes y estudiantes ha sido una de sus fortalezas históricas, pero también lo convierte en un sector particularmente sensible a las modificaciones en las condiciones laborales, los costos de contratación y las nuevas demandas del mercado global de servicios.
Desde el gremio BPrO, su presidenta ejecutiva, Ana Karina Quessep, ha señalado que el desafío no radica únicamente en absorber mayores costos, sino en hacerlo sin sacrificar la generación de empleo ni la competitividad frente a otros destinos internacionales que también buscan atraer operaciones de tercerización. La presión sobre los márgenes obliga a las empresas a replantear turnos, esquemas de productividad y estrategias tecnológicas.
Uno de los efectos más visibles se refleja en las decisiones de expansión. El sector no reporta cierres masivos ni retiros inmediatos de operaciones, pero sí una mayor cautela en la apertura de nuevas sedes, en la asignación de proyectos internacionales y en el ritmo de contratación. Este comportamiento es interpretado como una señal temprana de desaceleración en la dinámica de crecimiento, más que como una contracción estructural.
La situación resulta especialmente relevante para el empleo juvenil, que representa más del 60 % de la fuerza laboral del sector. Las empresas enfrentan el reto de seguir siendo una puerta de entrada al mercado laboral formal, mientras avanzan simultáneamente en procesos de automatización, analítica de datos y servicios de mayor sofisticación, áreas que demandan nuevas competencias y perfiles profesionales.
A estos desafíos se suman factores macroeconómicos como la inflación, el costo del financiamiento y el ajuste en las expectativas de inversión empresarial, elementos que impactan con mayor intensidad a industrias basadas en mano de obra. El equilibrio entre sostenibilidad financiera y generación de empleo se convierte así en un eje central de la estrategia sectorial para los próximos años.
Como respuesta, el BPO ha intensificado su apuesta por la productividad, la formación del talento y la adopción tecnológica, orientándose hacia servicios de mayor valor agregado que permitan compensar los mayores costos operativos. La diversificación hacia soluciones digitales, experiencia del cliente avanzada y procesos especializados busca consolidar a Colombia como un hub competitivo de exportación de servicios.
Con más de 25 años de trayectoria, la Asociación Colombiana de BPO —BPrO— continúa articulando a más de 100 empresas del sector, promoviendo una agenda que combine transformación laboral, innovación y competitividad. El reto de fondo, coinciden los analistas, será lograr que los cambios en el mercado laboral se acompañen de mejoras reales en productividad, única vía para que el empleo formal continúe creciendo de manera sostenible en el país.
