El dirigente deportivo panameño Melitón Sánchez Rivas, referente del olimpismo en América Latina, falleció el 15 de febrero de 2026 a los 91 años en Ciudad de Panamá. Su muerte marca el cierre de una trayectoria dedicada al fortalecimiento institucional del deporte y a la promoción de los valores olímpicos en la región, labor que desarrolló durante más de cinco décadas con reconocimiento internacional global y sostenido en el tiempo.
Fue miembro del Comité Olímpico Internacional entre 1998 y 2014, periodo en el que participó en decisiones clave relacionadas con la expansión del movimiento olímpico y el fortalecimiento de sus programas educativos y culturales. Tras concluir su mandato activo, la organización lo designó miembro honorario en 2015, en reconocimiento a su compromiso permanente con el desarrollo del deporte en Panamá y en distintos escenarios del ámbito continental e internacional actual.
En Panamá lideró durante décadas el Comité Olímpico Nacional, donde ejerció como tesorero, luego presidente y posteriormente presidente honorario vitalicio. Desde esas responsabilidades impulsó la organización administrativa del deporte, promovió la participación de atletas en competencias internacionales y consolidó estructuras de apoyo para generaciones, sentando bases de estabilidad institucional que aún influyen en el sistema deportivo panameño durante el presente siglo y como referente para procesos similares en la región.
Su trabajo trascendió las fronteras nacionales al desempeñar funciones en organismos deportivos de alcance continental, entre ellos la Organización Deportiva Panamericana y la Organización Deportiva Bolivariana. También tuvo responsabilidades en entidades centroamericanas y del Caribe, espacios desde los cuales promovió la cooperación entre países, la realización de eventos regionales y la integración deportiva como herramienta de desarrollo social y de entendimiento entre naciones.
Antes de convertirse en dirigente internacional, Sánchez Rivas estuvo vinculado directamente con la práctica y organización del béisbol y el sóftbol, disciplinas en las que inició su recorrido en la década de los sesenta. Entre 1965 y 1975 organizó ligas y torneos, experiencia que le permitió conocer las necesidades estructurales del deporte y orientar posteriormente políticas administrativas enfocadas en formación, competencia y sostenibilidad institucional.
Además de su carrera deportiva, desarrolló una trayectoria profesional como contador público y consultor financiero, ámbito en el que fundó su propia firma y ocupó cargos directivos en empresas del sector privado. Esta combinación de experiencia técnica y liderazgo organizacional fortaleció su capacidad de gestión dentro del movimiento olímpico, donde fue reconocido por su visión administrativa y su habilidad para consolidar proyectos de largo plazo.
A lo largo de su vida recibió múltiples distinciones, entre ellas la Orden Olímpica en 2014 y reconocimientos otorgados por organizaciones deportivas internacionales y comités nacionales. Estos homenajes resaltaron su aporte a la promoción del deporte como herramienta educativa y cultural, así como su papel en la formación de atletas y dirigentes que continuaron ampliando el alcance del olimpismo en América Latina.
Con su fallecimiento, el movimiento deportivo pierde a uno de los dirigentes que acompañó la modernización institucional del deporte regional durante la segunda mitad del siglo XX y comienzos del XXI. Su legado permanece en las estructuras que ayudó a construir y en la memoria de quienes encontraron en su trabajo un ejemplo de servicio, liderazgo y compromiso con los ideales olímpicos.
