Cundinamarca refuerza vigilancia por lluvias tras 34 emergencias en 22 municipios

 

Las intensas lluvias que persisten en el departamento de Cundinamarca han obligado a mantener un monitoreo permanente ante la ocurrencia de 34 emergencias registradas en lo corrido de 2026. Las afectaciones se distribuyen en 22 municipios y siete provincias, donde las autoridades de gestión del riesgo realizan seguimiento continuo para prevenir mayores impactos sobre la población, la infraestructura vial, los cultivos y los bienes de las comunidades rurales y urbanas.

De acuerdo con el balance oficial, los eventos reportados corresponden a 19 movimientos en masa, 11 inundaciones, tres crecientes súbitas y un vendaval. Solo durante los primeros días de febrero se han contabilizado 17 emergencias adicionales en cinco provincias del territorio, lo que confirma la intensidad de la temporada de lluvias y la necesidad de mantener activas las capacidades de respuesta de los organismos de socorro y las administraciones municipales.

Las provincias de Tequendama, Rionegro, Sumapaz, Alto Magdalena y Sabana Centro concentran buena parte de los reportes más recientes. Municipios como La Palma, San Antonio del Tequendama y Viotá figuran entre los puntos con mayor seguimiento, debido a la inestabilidad de los suelos y al incremento de caudales en quebradas y ríos secundarios, factores que elevan el riesgo de nuevos deslizamientos e inundaciones en zonas habitadas y corredores viales.

Uno de los episodios más significativos se registró en el sector Hatogrande, en el municipio de Sopó, donde se presentaron inundaciones acompañadas de granizada y caída masiva de árboles. Según los reportes, 83 ejemplares cayeron en el campo de golf del sector y se produjo el colapso de un muro de cerramiento que no cumplía función estructural, afectado por la saturación del terreno tras las lluvias continuas.

En Cajicá, las autoridades reportaron inundaciones en el sector La Capellanía a causa de la creciente súbita de la quebrada La Cruz, situación que obligó a activar protocolos locales de atención. Paralelamente, se registraron fuertes precipitaciones en municipios como San Francisco, Quipile y Sasaima, mientras que en Puerto Salgar se mantiene la vigilancia por el incremento sostenido del nivel del río Magdalena, que podría generar nuevas afectaciones ribereñas.

La Unidad Administrativa Especial para la Gestión del Riesgo de Desastres de Cundinamarca sostiene un esquema de monitoreo constante en articulación con los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo. Esta coordinación permite verificar reportes en tiempo real, priorizar intervenciones y fortalecer acciones preventivas, con énfasis en la identificación de zonas críticas, revisión de taludes inestables y control de puntos donde históricamente se han presentado emergencias por lluvias.

Las autoridades departamentales han reiterado a los municipios la importancia de mantener actualizada la Estrategia Municipal de Respuesta a Emergencias, instrumento clave para organizar recursos humanos, logísticos y operativos ante cualquier eventualidad. Asimismo, se insiste en la activación oportuna de protocolos de prevención, la revisión de sistemas de drenaje y la limpieza de cauces, con el fin de reducir el riesgo de desbordamientos e inundaciones en áreas pobladas.

El monitoreo permanente se mantiene como una medida esencial en medio de la variabilidad climática que afecta a la región. Las lluvias continuas, sumadas a la saturación de suelos, incrementan la probabilidad de nuevos eventos. Por ello, las autoridades recomiendan a la comunidad estar atenta a los comunicados oficiales, evitar transitar por zonas inestables y reportar cualquier señal de riesgo que pueda prevenir emergencias mayores.

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