Controlar la tensión arterial, clave para iniciar el año sin riesgos graves para la salud

 

El inicio del año suele ser un momento de ajustes y nuevos propósitos, pero también es una etapa en la que los servicios de salud alertan sobre un riesgo silencioso: la hipertensión arterial. Conocida como la “enfermedad silenciosa”, esta condición no presenta síntomas claros en sus primeras fases, lo que lleva a que muchas personas la detecten solo cuando ya ha generado complicaciones graves como infartos o accidentes cerebrovasculares.

De acuerdo con el Dr. Ramiro Cubillos, gerente médico de Laboratorios La Santé, durante las vacaciones es frecuente que los pacientes se relajen con la dieta, aumenten el consumo de alcohol y abandonen la actividad física. Estos cambios, sumados a la alteración de rutinas, pueden provocar descompensaciones que se reflejan en las primeras semanas del año con incrementos peligrosos en las cifras de presión arterial.

Los síntomas iniciales pueden ser sutiles: dolores de cabeza, sangrado nasal, zumbido en los oídos, mareos o vértigo. También pueden presentarse palpitaciones, sensación de opresión en el pecho o dificultad para respirar. Sin embargo, cuando la hipertensión no se controla, puede afectar órganos vitales: en el cerebro favorecer aneurismas o accidentes cerebrovasculares; en los riñones, insuficiencia renal; y en el corazón, infartos o falla cardiaca.

El impacto de esta condición es significativo. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en las Américas, y la hipertensión está implicada en más del 50 % de estos casos. En Colombia, millones de personas han sido diagnosticadas, pero se estima que un número similar podría padecer la enfermedad sin saberlo, lo que aumenta el riesgo de complicaciones.

El riesgo es mayor en personas mayores de 65 años, pacientes con múltiples medicamentos o con enfermedades crónicas como diabetes y afecciones renales. Además, factores ambientales como el calor intenso pueden dilatar los vasos sanguíneos y, junto con la deshidratación o el consumo de alcohol, provocar alteraciones en la presión, mareos y desmayos, especialmente en personas vulnerables.

Para iniciar el año con mayor control, los especialistas recomiendan programar un control médico temprano, con el fin de ajustar hábitos alimentarios y niveles de actividad física sin hacer cambios bruscos en la medicación. Asimismo, recuerdan que quienes ya tienen diagnóstico de hipertensión no deben suspender tratamientos por cuenta propia, incluso si se sienten bien, ya que esto puede desencadenar crisis hipertensivas.

Otra recomendación clave es llevar un registro periódico de la presión arterial en casa. La hipertensión se define, en términos generales, como cifras iguales o superiores a 140 mmHg de presión sistólica o 90 mmHg de diastólica. Contar con mediciones frecuentes y compartirlas con el médico permite hacer ajustes oportunos y reducir el riesgo de eventos cardiovasculares y daño renal.

Retomar hábitos saludables y acudir a controles preventivos no debe verse solo como un propósito de comienzo de año, sino como un compromiso permanente con la salud. La detección temprana y el seguimiento constante son herramientas esenciales para evitar complicaciones irreversibles. Una medición sencilla de la presión arterial puede marcar la diferencia entre un año saludable y un evento que cambie la vida.

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