Con un documento de 32 párrafos respaldado por 28 Estados, concluyó en Cartagena la II Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural ICARRD+20. El texto final traza una ruta de acción para consolidar la reforma agraria como política de Estado con proyección internacional, orientada a construir una humanidad más justa, resiliente y viable frente a las crisis alimentarias, climáticas y sociales.
La ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, destacó que los 56 Estados participantes se propusieron desde el inicio alcanzar consensos. Señaló que, aunque existen miradas diversas, la declaración adoptada representa el mejor acuerdo posible y deja abierta la puerta para que futuras conferencias profundicen los compromisos necesarios para transformar las estructuras agrarias globales.
Por su parte, la canciller Rosa Yolanda Villavicencio Mapy celebró la amplitud y diversidad de las delegaciones, así como la profundidad de los debates. Subrayó que el respaldo político al proceso confirma su continuidad y refuerza la agenda internacional en favor del campesinado, los pueblos indígenas y las comunidades afrodescendientes.
Durante la clausura se conoció el interés de países de Asia, África y América Latina en albergar la próxima conferencia en un plazo máximo de tres años. La ministra Carvajalino indicó que se construirá un mecanismo entre los Estados firmantes para definir la próxima sede y reconoció el papel de México como posible anfitrión de una nueva ronda regional.
Uno de los momentos centrales fue la firma del Pacto Nacional por la Implementación de la Reforma Agraria y Acuaria Estructural, Integral y Popular. El acuerdo fue suscrito por representantes del movimiento social —campesinos, indígenas, afrocolombianos, raizales y palenqueros— junto con el Gobierno Nacional, consolidando un compromiso político y social de alcance estructural.
El pacto fue calificado como un documento de justicia histórica al reconocer el mandato de las comunidades en la transformación del país. Reafirma la legitimidad de las expresiones populares y comunitarias que construyen territorio y plantea una reforma orientada a la paz, la democracia y la justicia social, económica y ambiental.
En cifras, la ICARRD+20 convocó a 843 participantes internacionales de 102 países y 3.509 asistentes nacionales de 359 municipios. Se desarrollaron 60 eventos oficiales, 130 actividades paralelas, 28 conciertos y una agenda cultural amplia. La Zona Tierra para Todos registró más de 114.000 ingresos y el Mercado Campesino reunió a 91 organizaciones productivas de 26 departamentos.
El balance final dejó claro que la conferencia posicionó la reforma agraria como eje del debate global. Colombia cerró el encuentro con el mensaje de que sembrar, fortalecer sistemas agroalimentarios sostenibles y reconocer el liderazgo de mujeres y jóvenes es parte de una transición hacia modelos más justos, donde la tierra vuelva a ocupar un lugar central en la construcción de paz y dignidad.
