Colombia fue aceptada oficialmente como miembro número 33 de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), uno de los organismos más influyentes en la definición de políticas energéticas a nivel mundial. La decisión, anunciada en París el 19 de febrero de 2026, marca un hito en la proyección internacional del país y reconoce su avance técnico e institucional en materia de seguridad energética, sostenibilidad y diversificación de fuentes.
El ingreso es resultado de un proceso de adhesión iniciado en 2021, durante el cual Colombia ajustó marcos regulatorios, fortaleció su capacidad de respuesta ante crisis energéticas y desarrolló herramientas técnicas alineadas con estándares internacionales. Tras la aprobación de la Junta de Gobierno de la AIE, el país deberá completar los trámites de firma y ratificación ante el Congreso para formalizar plenamente la membresía.
Con esta incorporación, Colombia pasa a integrar el grupo de naciones que diseñan estrategias globales sobre seguridad del suministro, eficiencia energética y expansión de energías limpias. La participación permitirá acceso directo a información estratégica, cooperación técnica especializada y escenarios de toma de decisiones que influyen en los mercados energéticos y en las metas climáticas internacionales.
El Ministerio de Minas y Energía destacó que la membresía representa una señal de confianza para inversionistas y aliados internacionales, al evidenciar estabilidad institucional y compromiso con la modernización del sistema energético. Además, se considera una oportunidad para atraer capital hacia proyectos de infraestructura sostenible, innovación tecnológica y generación con fuentes renovables no convencionales.
En los últimos años, la matriz energética nacional ha registrado cambios relevantes. La participación de energías limpias de fuentes no convencionales pasó de cerca del 2 % a alrededor del 16 %, reflejando un proceso de diversificación que busca reducir la dependencia de combustibles fósiles y fortalecer un modelo de desarrollo basado en conocimiento, resiliencia climática y aprovechamiento responsable de los recursos naturales.
Durante la evaluación técnica, Colombia presentó instrumentos como el Programa de Restricción de la Demanda y el Manual de Emergencias Energéticas, diseñados para garantizar continuidad del servicio en escenarios críticos. Estas herramientas fueron valoradas por la AIE como mecanismos clave para asegurar confiabilidad del sistema y responder a eventuales disrupciones del mercado internacional de energía.
El proceso de adhesión implicó la articulación de múltiples entidades estatales, entre ellas los ministerios de Minas, Hacienda, Transporte y Relaciones Exteriores, junto con Planeación Nacional, la UPME y la Agencia Nacional de Hidrocarburos. Esta coordinación interinstitucional permitió demostrar capacidad técnica, planeación de largo plazo y coherencia entre política energética, estabilidad macroeconómica y compromisos ambientales.
La entrada a la AIE no solo constituye un reconocimiento internacional, sino también una plataforma para que Colombia participe activamente en la configuración del nuevo orden energético global. El país busca consolidarse como referente regional en transición energética, combinando seguridad del sistema, crecimiento económico y reducción de emisiones, en un escenario donde la sostenibilidad se convierte en eje central del desarrollo.
