Cartagena es escenario desde el 24 de febrero y hasta el 28 de la II Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural ICARRD+20, un foro global que retoma, dos décadas después, la discusión sobre acceso a la tierra, degradación y seguridad alimentaria. El encuentro reúne a 56 delegaciones internacionales para construir una hoja de ruta que articule gobernanza territorial, sostenibilidad y justicia social en un contexto de crisis climática y desigualdad persistente.
La conferencia, respaldada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), pone sobre la mesa cifras que reflejan la urgencia del debate: cada año se abandonan 3,6 millones de hectáreas de tierras de cultivo por degradación; el 85 % de las 570 millones de explotaciones agrícolas tiene menos de dos hectáreas y controla solo el 9 % de la tierra, mientras el 0,1 % concentra cerca de la mitad de la superficie agrícola mundial.
En la apertura, el presidente Gustavo Petro defendió la Reforma Agraria como eje de paz y desarrollo. Señaló que priorizar la vida del campesinado implica ampliar el acceso a la tierra, avanzar en la compra de predios y adjudicar títulos, especialmente a mujeres rurales. Según afirmó, la redistribución no es solo una política productiva, sino una apuesta estructural por transformar las bases históricas de la desigualdad en el campo colombiano.
La ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, destacó que Colombia asumió una política redistributiva que durante más de un siglo fue postergada. Indicó que se han recuperado 750 mil hectáreas y formalizado más de 2 millones, en cumplimiento de compromisos derivados del Acuerdo de Paz. Aseguró que el objetivo no se limita a entregar tierra, sino a consolidar un sistema sólido de gobernanza que garantice sostenibilidad y permanencia en el tiempo.
En ese contexto, la ministra presentó el Plan Decenal de Reforma Agraria como una hoja de ruta de largo plazo. Durante la conferencia, la FAO también dará a conocer su informe sobre el estado de la gobernanza y tenencia de la tierra en el mundo, insumo clave para evaluar avances y brechas. El debate busca articular tierra, acción climática y sistemas alimentarios frente a escenarios de fragmentación multilateral y tensiones geopolíticas.
El economista jefe de la FAO, Máximo Torero, subrayó que la conferencia representa una oportunidad para renovar el compromiso global de situar la tierra en el centro del desarrollo sostenible. Señaló que garantizar la seguridad jurídica es condición indispensable para que agricultores inviertan en restauración y protección de suelos, especialmente en regiones donde la degradación amenaza la producción y los medios de vida rurales.
Desde África, el ministro sudafricano Mzwanele Nyhontso insistió en la necesidad de aplicar de manera efectiva las directrices voluntarias sobre la tenencia de la tierra. Afirmó que estos lineamientos deben trascender el carácter orientador y convertirse en instrumentos concretos que permitan a los gobiernos consolidar sociedades comprometidas con la protección y uso responsable del recurso.
ICARRD+20 no solo evalúa lo ocurrido en los últimos 20 años desde la primera conferencia, sino que busca definir qué debe cambiar para que la gobernanza global de la tierra responda a las crisis actuales. En un escenario de inseguridad alimentaria creciente y desigualdad persistente, la tierra se consolida como punto estratégico de encuentro entre justicia social, sostenibilidad ambiental y estabilidad institucional.
