Sentirse bienvenido se ha convertido en un factor tan decisivo como el precio o las atracciones turísticas al momento de planear un viaje. La experiencia ya no se mide solo en monumentos o paisajes, sino en la forma en que las personas son recibidas. En ese contexto, Booking.com presentó su listado de las ciudades más acogedoras del mundo en 2026, destacando destinos donde la hospitalidad cotidiana transforma la estadía en una vivencia cercana y memorable.
El reconocimiento forma parte de la edición número catorce de los Traveller Review Awards, construidos a partir de cientos de millones de comentarios verificados de viajeros en todo el mundo. El criterio central se basa en la proporción de alojamientos premiados dentro de cada ciudad, lo que permite identificar lugares donde la cultura del buen recibimiento no es un hecho aislado, sino una característica constante en la experiencia turística.
Entre los destinos europeos sobresale Montepulciano, en Italia, una localidad toscana elevada sobre colinas donde la historia medieval, el vino y la gastronomía conviven con una hospitalidad refinada pero cercana. También destaca Harrogate, en el Reino Unido, conocida por su tradición balnearia, jardines históricos y una atmósfera relajada que combina elegancia con trato cordial, reforzando la idea de bienestar como parte integral de la experiencia de viaje.
Asia aporta ciudades como Magong, en Taiwán, un puerto vibrante donde los mercados nocturnos, la tradición y los paisajes costeros se complementan con una comunidad local reconocida por su calidez. A su vez, Takayama, en Japón, mantiene vivo el encanto del período Edo con calles tradicionales, gastronomía local y la hospitalidad característica de los ryokans, donde el cuidado por el detalle y el respeto por el visitante marcan la diferencia.
En América Latina, San Martín de los Andes, en Argentina, aparece como un refugio patagónico donde la naturaleza, el lago Lácar y el ritmo pausado crean una bienvenida genuina. Brasil está representado por Pirenópolis, ciudad histórica de calles empedradas y entorno natural, donde la cercanía de sus habitantes y el orgullo cultural se reflejan en la forma en que se recibe a quienes llegan.
Estados Unidos figura con Fredericksburg, en Texas, un destino con herencia alemana que mezcla hospitalidad sureña, cultura local y espíritu de pueblo pequeño. En África, Swakopmund, en Namibia, destaca por su ubicación entre el desierto y el océano, combinando aventura con un ambiente acogedor. Oceanía suma a Noosa Heads, en Australia, donde la vida al aire libre y la naturaleza generan una experiencia equilibrada y relajada.
Europa del Este también tiene presencia con Klaipėda, en Lituania, ciudad portuaria báltica que combina tradición marítima, playas serenas y un ritmo de vida tranquilo. Estos destinos comparten un rasgo común: una hospitalidad que se expresa en gestos cotidianos, en la atención de anfitriones y en entornos donde el visitante se siente parte del lugar, no solo un pasajero temporal.
Más allá del ranking, la lista evidencia una tendencia clara en el turismo global: la calidez humana se consolida como un valor central de la experiencia de viaje. La hospitalidad auténtica se convierte en un diferencial competitivo para los destinos y en un elemento que influye directamente en la decisión de los viajeros, reforzando que, en tiempos de movilidad global, sentirse en casa lejos de casa es un atributo decisivo.
