En 2025, Bancolombia desembolsó $3,7 billones en créditos constructor, consolidando su papel como uno de los principales aliados financieros del sector edificador en Colombia. Estos recursos permitieron acompañar 367 proyectos desarrollados por 173 empresas constructoras en distintas regiones del país, con un impacto directo en el acceso a vivienda, la dinamización urbana y la generación de condiciones más favorables para miles de familias que buscan soluciones habitacionales formales.
Gracias a esta financiación, se impulsará la construcción de más de 58.000 viviendas nuevas, de las cuales cerca de 39.000 corresponden a vivienda de interés social. Esta cifra refleja una apuesta por ampliar el acceso a techo digno, especialmente en segmentos de menores ingresos. La banca se posiciona así como un actor clave en la reducción del déficit habitacional, apoyando iniciativas que combinan desarrollo económico, formalización urbana y mejores estándares de calidad de vida.
Del total de proyectos financiados, el 53% corresponde a vivienda VIS, el 43% a vivienda No VIS y el 4% a desarrollos no residenciales. Esta distribución evidencia un equilibrio entre el respaldo a segmentos de mayor impacto social y el acompañamiento a otras dinámicas del mercado inmobiliario. El enfoque busca fortalecer la cadena de valor de la construcción y sostener la actividad edificadora como motor de empleo y crecimiento regional.
Un componente relevante fue el impulso a la construcción sostenible. Durante el año, 114 proyectos por $1,2 billones incorporaron estándares verdes como certificaciones EDGE y LEED. Este avance apunta a edificaciones con mayor eficiencia energética, mejor gestión de recursos y menor impacto ambiental. El banco consolida así una línea de financiación que promueve prácticas responsables y se alinea con tendencias globales de desarrollo urbano más consciente.
En términos de productos, el crédito constructor representó el 65% de los desembolsos dirigidos al sector, seguido por crédito comercial, factoring y operaciones de leasing. Esta combinación permitió atender distintas necesidades de liquidez y capital de trabajo de las constructoras. La diversificación de instrumentos financieros se convirtió en un soporte clave para que los proyectos avanzaran incluso en un entorno económico con presiones sobre costos y tasas.
Desde la perspectiva sectorial, 2025 marcó un punto de inflexión para la vivienda en Colombia. Las ventas crecieron y los lanzamientos mostraron una recuperación significativa, aunque la ejecución de obra aún refleja rezagos. Para 2026 se proyecta que las iniciaciones superen las 120.000 unidades, apoyadas por una comercialización más dinámica y el respaldo del sistema financiero, en un contexto que todavía presenta desafíos macroeconómicos relevantes.
Las tasas hipotecarias, que alcanzaron su punto más alto en 2023, comenzaron a moderarse, ayudando a reactivar la demanda. Sin embargo, factores como la inflación, el entorno fiscal y los costos de fondeo siguen limitando reducciones más pronunciadas. Esto obliga a un trabajo coordinado entre banca y constructores para ofrecer soluciones de financiación eficientes, estructuras de costos optimizadas y productos que se ajusten mejor a la capacidad de pago de los hogares.
De cara a 2026, el reto será consolidar la recuperación transformando la mejora comercial en mayor ejecución de obra. El sector enfrenta presiones por costos laborales y de insumos, especialmente en segmentos regulados como VIS, donde los ajustes de precio son limitados. En este escenario, la productividad, la eficiencia constructiva y la financiación oportuna serán determinantes para que la vivienda continúe siendo un eje de desarrollo económico y social en Colombia.
