Las Zonas Francas de Colombia se perfilan como uno de los instrumentos más determinantes para la atracción de inversión en 2026, apalancadas en un acumulado superior a los 54,8 billones de pesos en inversión y más de 169.000 empleos formales generados. Estas cifras confirman la consolidación del régimen franco como una plataforma clave para el desarrollo económico, la internacionalización y el fortalecimiento productivo de las regiones.
Durante el último bienio, el ecosistema de zonas francas ha ampliado su impacto más allá de la manufactura tradicional, integrando servicios globales, agroindustria con valor agregado, tecnologías habilitantes y operaciones intensivas en conocimiento. Este tejido empresarial ha permitido que Colombia avance hacia una estructura productiva más diversificada y preparada para competir en mercados internacionales cada vez más exigentes.
En materia de comercio exterior, las zonas francas registraron en 2024 exportaciones por USD 3.127,8 millones FOB, ratificando su papel como plataformas orientadas al mercado global. Aunque en 2025, con corte a octubre, las exportaciones alcanzaron USD 2.281,7 millones FOB en un contexto de volatilidad internacional, los niveles de importación y transformación productiva evidencian una economía que continúa ajustándose y modernizándose frente a la reconfiguración industrial global.
Desde el Gobierno y las entidades de promoción se resalta que el atractivo de las zonas francas no se limita a beneficios tributarios. “Las Zonas Francas son palancas estratégicas para la internacionalización de la industria colombiana y ofrecen predictibilidad regulatoria y ventajas competitivas para los inversionistas”, señaló ProColombia, al destacar su capacidad para generar encadenamientos productivos y desarrollo regional.
Actualmente, Colombia cuenta con 119 zonas francas activas en 20 departamentos, con acceso a puertos en el Caribe y el Pacífico, corredores logísticos estratégicos y entornos que facilitan la rápida instalación de operaciones exportadoras. Esta red de infraestructura, sumada al talento humano disponible, refuerza la propuesta de valor del país frente a empresas que buscan estabilidad jurídica y eficiencia operativa.
En el contexto del nearshoring y la relocalización productiva, las zonas francas se alinean con la estrategia nacional de reindustrialización. Sectores como data centers, BPO multilingüe, salud, agroindustria transformada y servicios tecnológicos encuentran en estos enclaves condiciones propicias para establecer operaciones con vocación regional y global, aprovechando la cercanía con Estados Unidos y otros mercados.
Un elemento diferencial de esta nueva etapa es la integración con la economía popular. La política sectorial reciente permite que micro y pequeñas empresas se conviertan en proveedoras dentro del régimen franco, conectándose con cadenas de valor internacionales y avanzando hacia la formalización. De esta manera, la inversión extranjera no solo impulsa productividad, sino que amplía oportunidades de empleo y emprendimiento en los territorios.
Como parte de la estrategia para atraer capital, ProColombia y la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia lanzaron el Directorio de Zonas Francas de Colombia, una herramienta bilingüe que facilita a los inversionistas la identificación de oportunidades. Con una perspectiva optimista hacia 2026, el país avanza para consolidarse como una plataforma exportadora sofisticada, capaz de atraer proyectos intensivos en empleo, tecnología e innovación.
