Viajar para bajar el ritmo: colombianos buscan calma y naturaleza en 2026

 


En un contexto marcado por la sobreestimulación y el ritmo acelerado de la vida cotidiana, los viajes están adquiriendo un nuevo significado para los colombianos. Más allá del descanso tradicional, viajar se ha convertido en una forma consciente de pausar, reconectar y recuperar el equilibrio personal. Así lo revelan las Predicciones de Viaje 2026 de Booking.com, que evidencian un interés creciente por destinos tranquilos, alejados de las multitudes y en contacto directo con la naturaleza.


El estudio muestra que el 53 % de los viajeros colombianos estaría dispuesto a viajar específicamente para sentirse más cerca del mundo natural. Esta cifra confirma una preferencia clara por entornos que permitan desconectarse del ruido urbano y reconectar con paisajes, sonidos y ritmos más pausados. La búsqueda de silencio, aire libre y espacios abiertos se consolida como una motivación central al momento de planear vacaciones.


Esta tendencia también se refleja en la manera en que las personas quieren vivir sus viajes. El 26 % de los colombianos encuestados afirma que durante sus vacaciones planea dedicarse a pasatiempos más tranquilos, priorizando experiencias asociadas con la paciencia, la contemplación y la reducción del estrés. Actividades como la lectura, la meditación, las caminatas suaves y la observación del entorno ganan protagonismo frente a los itinerarios recargados.


La forma de explorar los destinos también está evolucionando. Experiencias como la observación de aves, insectos y fauna local, así como caminatas contemplativas, están siendo valoradas como herramientas para conectar de manera más profunda con los lugares visitados. De hecho, el 68 % de los viajeros colombianos considera este tipo de actividades como una manera más auténtica y respetuosa de relacionarse con la naturaleza.


Colombia cuenta con condiciones privilegiadas para responder a esta búsqueda de calma. Su diversidad geográfica permite acceder a selvas, montañas, lagunas y pueblos donde el tiempo parece transcurrir más despacio. Regiones del Pacífico, la zona andina y la Orinoquía se posicionan como escenarios ideales para un turismo lento, enfocado en el bienestar y la conexión emocional con el territorio.


Destinos como Nuquí, en el Chocó, la Laguna de Tota en Boyacá, Jardín en Antioquia, La Macarena en el Meta o Monguí en Boyacá representan este nuevo enfoque del viaje. Son lugares donde la naturaleza, la vida local y los paisajes invitan a bajar el ritmo, observar con atención y experimentar el entorno sin prisa, favoreciendo una relación más consciente con el destino.


Esta resignificación del viaje también implica un cambio en las expectativas del viajero. Más que acumular experiencias, se busca calidad, silencio y sentido. La elección del alojamiento, la duración de la estadía y las actividades se piensan ahora como parte de un proceso de descanso integral, donde el bienestar emocional es tan importante como el atractivo turístico.


De cara a 2026, las Predicciones de Viaje confirman que el turismo de calma y naturaleza dejará de ser una tendencia emergente para convertirse en una forma estable de viajar. Para los colombianos, viajar ya no es solo moverse de un lugar a otro, sino una oportunidad para reconectar consigo mismos, con el entorno y con una forma más equilibrada de habitar el tiempo.

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