Rudi Haymann: testigo y protagonista de la historia, la guerra y la paz

 

Reunirse con Rudi Haymann es enfrentarse a la historia viva del siglo XX. No es solo un sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial, es un protagonista que cruzó el horror, la migración, la guerra y la reconstrucción con una lucidez que hoy conmueve. Su testimonio, convertido en documental gracias a la Universidad Finis Terrae y History, permite comprender desde la experiencia personal uno de los periodos más oscuros de la humanidad. Haymann no narra desde la épica, sino desde la memoria honesta, aquella que no glorifica la guerra, sino que expone sus consecuencias humanas, sociales y morales.


Cuando estalló la guerra, Rudi Haymann era un joven colono en Palestina, miembro de un kibbutz en el Valle del Jordán. Había logrado escapar de Europa poco antes del Holocausto, iniciando una vida agrícola lejos del peligro inmediato. Al principio, el conflicto parecía lejano, casi irreal. Sin embargo, la preocupación por las familias que habían quedado atrás nunca desapareció. Durante años, la vida siguió entre cultivos y rutinas comunitarias, hasta que el avance del ejército alemán en África del Norte transformó la amenaza distante en una realidad cercana, peligrosa y decisiva para el destino del Medio Oriente.


El punto de quiebre llegó cuando las tropas de Rommel pusieron en jaque al ejército británico frente al canal de Suez. Si ese punto caía, la región estaría perdida. Ante ese escenario, el general Montgomery llamó a los voluntarios. Miles de jóvenes respondieron. Rudi Haymann levantó la mano sin dudarlo. Desde ese momento, la guerra dejó de ser una noticia para convertirse en su vida durante los siguientes cuatro años. No se trataba solo de defender un territorio, sino de impedir una tragedia aún mayor para la humanidad y el pueblo judío.



Paradójicamente, el recuerdo más doloroso no ocurrió durante el combate. Llegó después, cuando el mundo comenzó a entender la verdadera magnitud del Holocausto. Millones de personas asesinadas únicamente por su origen. Familias enteras desaparecidas. La incertidumbre sobre el destino de los propios fue una herida profunda. Para Haymann, ese descubrimiento marcó el momento más devastador de todo el proceso. La guerra había terminado, pero el impacto emocional apenas comenzaba. La dimensión del horror superaba cualquier experiencia vivida en el frente de batalla y dejó una marca imborrable en su vida.


Décadas más tarde, su historia tomó un rumbo inesperado. A partir de sus memorias escritas, el profesor Rojas, de la Universidad Finis Terrae, impulsó un proceso editorial y académico que luego derivó en un proyecto audiovisual. Lo que inició como un ejercicio universitario creció hasta convertirse en un documental difundido por History en toda América Latina. Para Haymann, esta exposición pública no fue buscada, pero la asumió como una responsabilidad. No por vanidad personal, sino por la convicción de que contar la historia es una forma concreta de evitar que se repita.


Chile ocupa un lugar central en ese relato. Rudi Haymann llegó al país en 1948 para reencontrarse con su familia. Poco tiempo después, presenció un desfile militar donde marchaban los últimos sobrevivientes de la Guerra del Pacífico. Aquella imagen lo impactó profundamente. Comprendió que estaba llegando a un país que llevaba décadas sin guerra. Hoy, más de un siglo después, sigue considerando esa continuidad como una joya histórica que debe cuidarse. Para él, la paz no es una abstracción, sino una condición esencial para el bienestar, la democracia y la dignidad humana.

Ese mensaje se repite en cada conferencia que ofrece a jóvenes. Haymann insiste en que el mejor ejército no es el que gana batallas, sino el que logra preservar la paz. La guerra, afirma, es la negación del progreso. Democracia y paz van de la mano, y la historia reciente demuestra que los conflictos armados no se producen entre democracias consolidadas. Su testimonio no busca adoctrinar, sino invitar a pensar. A entender que la violencia nunca es una solución y que la memoria es una herramienta de prevención colectiva.


A sus 104 años, Rudi Haymann mantiene intacta la voluntad de seguir contando su historia. Reconoce que su longevidad es una mezcla de esfuerzo, fortuna y gratitud por la vida. Pero, sobre todo, siente que aún tiene un deber: hablar mientras pueda. El documental realizado junto a la Universidad Finis Terrae y History no solo rescata una biografía excepcional, sino que construye un puente entre generaciones. En un mundo que parece repetir errores, su voz recuerda que la paz se cultiva, se defiende y se transmite, palabra por palabra.

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