El presidente Gustavo Petro solicitó ampliar el contrato de radares tridimensionales para cubrir Nariño y Arauca, con el objetivo de detectar aeronaves vinculadas al tráfico de cocaína. El anuncio se realizó durante la inauguración de la estación de radar 3D en el aeropuerto Alfredo Vásquez Cobo de Leticia. La decisión busca fortalecer la seguridad aérea, la soberanía nacional y el control del espacio fronterizo en el sur del país. El mandatario instruyó a la Aeronáutica Civilpara evaluar ubicaciones estratégicas que permitan mejorar la detección temprana de vuelos ilícitos.
La visita presidencial a Leticia permitió conocer el funcionamiento de los equipos de última generación instalados en la nueva estación. Allí, el jefe de Estado destacó que la inversión realizada responde a la necesidad de modernizar sistemas que antes eran obsoletos y vulnerables. Recordó que en 2023 se licitó la compra de siete radares modernos, con una inversión cercana a 342.000 millones de pesos. De ese total, ya se encuentran en operación tres radares en Carepa, uno en Cali y el recientemente inaugurado en Leticia, consolidando una red tecnológica de vigilancia aérea más robusta.
Durante su intervención, el presidente explicó que aún existen zonas críticas sin cobertura adecuada. Señaló que dos áreas pueden cambiar la geografía de los riesgos asociados al narcotráfico aéreo. En ese contexto, solicitó ampliar el contrato para instalar nuevos radares en el suroccidente y el oriente del país. Para Nariño, planteó evaluar ubicaciones como Ipiales o Pasto, mientras que para Arauca subrayó la urgencia de contar con tecnología de detección que permita identificar vuelos irregulares que cruzan fronteras y utilizan pistas pavimentadas fuera del control estatal.
El mandatario argumentó que Arauca es un punto estratégico donde la cocaína sale por vía aérea hacia el norte, tras llegar a zonas fronterizas. Según explicó, la dinámica del narcotráfico en esa región hace indispensable contar con radares de alta tecnología para monitorear el espacio aéreo. Agregó que la instalación de un radar 3D no solo contribuiría a la lucha contra el crimen organizado, sino que también permitiría mejorar la infraestructura aeroportuaria, fortaleciendo la seguridad humana y la aeronavegabilidad en una zona históricamente afectada por economías ilícitas.
En el caso de Nariño, el presidente enfatizó la necesidad de un radar preventivo en zonas de alta complejidad geográfica, como el Nudo de las Papas y áreas cercanas a la frontera con Ecuador. La intención es evitar la transferencia de aeronaves cargadas con narcóticos y mejorar la vigilancia en corredores utilizados por redes criminales. Petro señaló que, además del tráfico aéreo, existen rutas marítimas hacia Ecuador, lo que obliga a una estrategia integral de control que combine tecnología aérea con acciones coordinadas en otros frentes.
La estación de radar 3D inaugurada en Leticia contó con una inversión de 45.287 millones de pesos y hace parte de un esfuerzo por fortalecer la vigilancia en la Amazonía. Estos equipos permiten detectar aeronaves a diferentes alturas y distancias, incluso en condiciones climáticas adversas. El presidente resaltó que la tecnología adquirida responde a exigencias específicas del país y que su operación permanente es clave para anticipar movimientos ilegales en regiones de difícil acceso, donde la presencia institucional ha sido históricamente limitada.
Uno de los aspectos destacados por el jefe de Estado es que los nuevos radares no son apagables. Según explicó, esta fue una condición exigida desde el inicio del proceso de contratación. La tecnología instalada permite que los sistemas sigan operando incluso ante cortes de energía eléctrica, lo que reduce la posibilidad de sabotajes o interrupciones deliberadas. Este atributo fortalece la confiabilidad del sistema y garantiza un monitoreo continuo del espacio aéreo, elemento fundamental para enfrentar redes criminales que aprovechan vacíos de control.
Con la ampliación propuesta, el Gobierno busca consolidar una red nacional de radares 3D que refuerce la seguridad aérea y la soberanía territorial. La estrategia apunta a cerrar brechas de vigilancia en zonas fronterizas y a mejorar la capacidad de respuesta frente al narcotráfico transnacional. La Aeronáutica Civil deberá evaluar la viabilidad técnica y contractual de la ampliación, mientras el Ejecutivo insiste en que la modernización tecnológica es una herramienta clave para proteger el territorio, fortalecer la institucionalidad y reducir el uso del espacio aéreo por parte del crimen organizado.
