La ministra del Deporte, Patricia Duque Cruz, asistió a la gala de los Premios Altius, organizada por el Comité Olímpico Colombiano, un evento que reconoce la excelencia, el esfuerzo y los logros de los atletas y actores que impulsan el desarrollo del deporte nacional. La ceremonia reunió a deportistas, dirigentes, federaciones, entrenadores y medios de comunicación, consolidándose como uno de los principales espacios de reconocimiento al alto rendimiento en el país y una vitrina para visibilizar trayectorias marcadas por la disciplina, la constancia y el compromiso con el deporte colombiano.
Durante la ceremonia, la ministra destacó el valor simbólico y motivacional de estos reconocimientos, al considerarlos un estímulo para quienes dedican su vida al deporte. En su intervención, resaltó que compartir con los mejores exponentes del deporte olímpico representa un honor y una fuente permanente de inspiración. Subrayó que la noche fue una oportunidad para celebrar el talento, la disciplina y el carácter de quienes han llevado el nombre de Colombia a escenarios internacionales de alta exigencia, reafirmando la importancia de seguir fortaleciendo el ecosistema deportivo desde la institucionalidad y el acompañamiento permanente.
Por su parte, el presidente del Comité Olímpico Colombiano, Ciro Solano Hurtado, resaltó el trabajo articulado entre las entidades del sector y la relevancia de contar con una institucionalidad sólida. Señaló que el fortalecimiento del Ministerio del Deporte es clave para el progreso del deporte colombiano y expresó su agradecimiento por el respaldo recibido dentro de las posibilidades presupuestales. Sus palabras destacaron la importancia de la planificación, el apoyo técnico y la continuidad de los procesos como factores determinantes para alcanzar resultados sostenibles en el alto rendimiento.
En la categoría de los principales galardones de la noche, el pesista Yeison López fue reconocido como Atleta Olímpico del Año, mientras que la patinadora Gabriela Rueda recibió el premio a Atleta del Año No Olímpica. Estos reconocimientos resaltaron trayectorias marcadas por el esfuerzo y la constancia, y pusieron en evidencia el crecimiento de disciplinas que han consolidado a Colombia como referente regional y mundial en diferentes escenarios de competencia internacional.
La categoría Promesa del Año también tuvo un lugar destacado durante la gala. El gimnasta Keynher Vera fue reconocido como Promesa Olímpica del Año, mientras que el nadador Samuel Sosa recibió el galardón como Promesa del Año No Olímpica. Estos reconocimientos reflejan el relevo generacional y el trabajo formativo que se adelanta en diferentes disciplinas, así como la proyección de nuevos talentos que representan el futuro del deporte colombiano en competencias de alto nivel.
Uno de los momentos más emotivos de la noche fue la entrega de la distinción Vida y Obra a María Emma Gaviria, figura clave en el impulso de la arquería en Colombia, y al periodista deportivo David Cañón Cortés, con más de seis décadas de trayectoria profesional. Ambos reconocimientos resaltaron aportes que han trascendido generaciones y que han contribuido de manera decisiva a la construcción de memoria, identidad y desarrollo del deporte nacional.
El premio al Mejor Certamen Deportivo del Año fue otorgado al Campeonato Panamericano Panam Aquatics de Deportes Acuáticos, realizado en Medellín, evento que contó con respaldo institucional y que posicionó al país como sede de grandes competencias internacionales. Por su parte, la distinción a la Contribución al Medio Ambiente fue entregada al plan de manejo y sostenibilidad ambiental de los torneos internacionales de la Federación Colombiana de Tenis, destacando la integración entre deporte y responsabilidad ambiental.
Los Premios Especiales de la noche reconocieron a la Federación Colombiana de Fútbol, por la clasificación de sus selecciones nacionales a cinco de seis mundiales de la FIFA, y al futbolista Luis Díaz, por su destacada representación internacional. Además, el Premio Juego Limpio fue otorgado a la tenista Emiliana Arango, por su ejemplo de respeto y compromiso durante la final del WTA 500 de Guadalajara, cerrando una gala que celebró el espíritu competitivo del deporte colombiano.
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