El departamento del Magdalena dio un paso estratégico en el fortalecimiento de su infraestructura energética con la inauguración de la subestación Bonda y el proyecto de transmisión Bonda–Río Córdoba. La obra, liderada por el Ministerio de Minas y Energía y el Grupo de Energía de Bogotá, se consolida como un hito técnico y territorial para mejorar la confiabilidad del servicio eléctrico en el Caribe colombiano. Su puesta en operación responde a una necesidad histórica de modernización del sistema y acompaña el crecimiento social, productivo y urbano de Santa Marta, Ciénaga y municipios cercanos.
La nueva infraestructura fortalece el Sistema de Transmisión Nacional y permite atender con mayor solidez el incremento sostenido de la demanda energética en la región. Al reducir riesgos de interrupción y mejorar la estabilidad del suministro, la subestación Bonda se convierte en un soporte clave para la competitividad regional. Este avance impacta directamente sectores estratégicos como el turismo, la industria, el comercio y los servicios públicos, generando condiciones más favorables para la inversión y el desarrollo económico sostenible en el Magdalena y en el conjunto del Caribe colombiano.
Durante el acto de inauguración, el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, subrayó el carácter histórico de la obra. Señaló que el Caribe colombiano no puede continuar cargando con décadas de rezago en infraestructura eléctrica y destacó que esta inversión representa una acción concreta del Estado en los territorios. Según el ministro, la subestación Bonda fortalece la soberanía energética regional y demuestra que la planificación pública puede traducirse en bienestar tangible para las comunidades que por años enfrentaron deficiencias en la prestación del servicio.
El proyecto fue ejecutado bajo altos estándares de ingeniería y planeación. Entre sus principales hitos técnicos se encuentra la realización de cruces de líneas de transmisión de 220 kilovoltios sin afectar el suministro eléctrico de departamentos como Cesar, La Guajira y el propio Magdalena. Además, se instalaron decenas de kilómetros de nueva infraestructura de transmisión, lo que convierte esta obra en una referencia para la ingeniería eléctrica nacional y en un ejemplo de ejecución responsable en contextos territoriales complejos.
Más allá de su impacto técnico, la subestación Bonda representa una mejora directa en la calidad de vida de los usuarios del sistema eléctrico. Mayor confiabilidad y estabilidad en el servicio reducen afectaciones a hogares, comercios y empresas, y fortalecen la capacidad del territorio para responder a nuevas demandas. Este tipo de infraestructura es fundamental para cerrar brechas históricas y garantizar que el desarrollo energético acompañe de manera equilibrada el crecimiento urbano, social y económico del norte del país.
El ministro Edwin Palma resaltó también el valor de la articulación institucional. Afirmó que esta obra demuestra que cuando el Estado y las empresas públicas trabajan de manera coordinada, los resultados se traducen en beneficios concretos para la ciudadanía. La subestación Bonda, explicó, no solo significa energía más confiable, sino mejores condiciones para el desarrollo económico, la generación de empleo y el fortalecimiento del tejido social en el Magdalena, con impactos positivos de largo plazo.
El proyecto incorporó un enfoque social y ambiental que fue clave para su ejecución. Se desarrollaron procesos de trabajo conjunto con las comunidades del área de influencia, consultas previas, inversiones sociales y medidas orientadas a la protección de la biodiversidad. Este enfoque integral permitió avanzar en la infraestructura sin desconocer las dinámicas territoriales, consolidando una transición energética que reconoce a las personas y al entorno como ejes centrales de cualquier intervención pública.
Con la puesta en operación de la subestación Bonda, el Ministerio de Minas y Energía y el Grupo de Energía de Bogotá ratifican su compromiso con el cierre de brechas regionales y el fortalecimiento de la infraestructura energética como pilar del desarrollo. La obra se proyecta como un punto de inflexión para el Caribe colombiano, demostrando que la inversión estratégica en energía es una herramienta clave para la equidad territorial, la competitividad regional y el bienestar sostenible de las comunidades.
