Los tres pilares que definirán la adopción inteligente de la IA en 2026

 


La carrera por integrar la inteligencia artificial en las organizaciones avanza a una velocidad inédita y, según proyecciones de IDC, 2026 marcará el punto de quiebre entre la experimentación y la adopción masiva. La IA dejará de ser un laboratorio de pruebas para convertirse en una herramienta estratégica, obligando a los líderes de TI a medir su impacto no solo en eficiencia, sino en valor real para el negocio.


En esta nueva etapa, sumar soluciones inteligentes ya no será suficiente. El verdadero diferencial estará en la capacidad de rediseñar procesos completos, transformar recorridos de clientes y habilitar interacciones personalizadas en tiempo real. La IA deberá integrarse de forma orgánica en toda la organización, desde la operación diaria hasta la toma de decisiones estratégicas, para generar resultados sostenibles.


De acuerdo con Javier Cordero, vicepresidente y director general de Red Hat NOLA, este salto de escala exige una nueva arquitectura empresarial sustentada en tres pilares inseparables: control de los datos, capacidad de inferencia y modernización tecnológica. Juntos, estos elementos permiten que la IA funcione con confianza, responsabilidad y alineación con los objetivos del negocio.


El control de los datos será determinante en un entorno marcado por regulaciones crecientes en privacidad y seguridad. La noción de IA soberana cobra fuerza, al buscar que datos y modelos permanezcan bajo jurisdicción clara y control organizacional. Dominar dónde residen los datos, cómo se procesan y con qué propósito se usan será clave para dotar de contexto a la IA y evitar riesgos legales y reputacionales.


El segundo pilar es la inferencia, la fase en la que los modelos aplican su entrenamiento para resolver situaciones reales. Sectores como salud y finanzas ya dependen de estas capacidades para detectar patrones clínicos o prevenir fraudes en tiempo real. Según Gartner, para 2028 más del 80 % de la computación acelerada se destinará a inferencia, confirmando que el valor de la IA se juega en su aplicación práctica.


La modernización tecnológica completa el trípode. Para finales de 2026, Gartner estima que el 40 % del software corporativo contará con agentes de IA integrados, transformando la relación entre empresas y usuarios. Desde atención al cliente hasta operaciones internas, estos agentes permitirán experiencias más personalizadas, pero también exigirán mayor coherencia ética y comprensión del comportamiento humano.


Más allá de la tecnología, el desafío será estratégico. Las organizaciones deberán decidir si lideran este nuevo ciclo o si simplemente reaccionan a él. Invertir en datos gobernados, inferencia aplicada y plataformas modernas marcará la diferencia entre una IA decorativa y una IA que impulse crecimiento, confianza y resiliencia.


En última instancia, 2026 no será solo el año de la adopción masiva de la IA, sino el momento en que las empresas definan su lugar en el nuevo orden digital. Quienes entiendan estos tres pilares como una estrategia integral —y no como iniciativas aisladas— estarán mejor preparados para convertir la inteligencia artificial en una ventaja competitiva real y sostenible.


Columna de.Javier Cordero, VP y director general de Red Hat NOLA

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