La infertilidad es una condición de salud pública de alcance global. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, cerca del 17 % de los adultos en el mundo enfrenta dificultades para lograr un embarazo, lo que equivale a una de cada seis personas. La cifra confirma que se trata de una realidad transversal que impacta a hombres y mujeres, sin distinción de origen, nivel socioeconómico u orientación sexual.
El fenómeno también se refleja en países con amplia oferta de servicios médicos. Estudios del Pew Research Centerseñalan que en Estados Unidos cuatro de cada diez personas han recurrido en algún momento a tratamientos de fertilidad. Este dato evidencia una demanda creciente de soluciones médicas especializadas y de protocolos de reproducción asistida, que requieren información clara, acompañamiento profesional y condiciones de seguridad.
Los tratamientos de fertilidad incluyen opciones como la fertilización in vitro, la preservación de la fertilidad y, en determinados contextos legales, la gestación subrogada. Sin embargo, los procesos no se limitan a los procedimientos clínicos. Involucran decisiones médicas, legales, emocionales y logísticas que exigen coordinación entre múltiples actores del sistema de salud y del entorno jurídico.
En ese contexto surgen las agencias especializadas, cuya función es complementar el trabajo de las clínicas de reproducción asistida. En Colombia, estas agencias no actúan como instituciones prestadoras de servicios de salud ni realizan actos clínicos. Su labor se centra en orientar a las personas, articular agendas, coordinar citas con clínicas habilitadas y acompañar los procesos desde una perspectiva integral.
“Los procesos de fertilidad integran dimensiones médicas, legales, emocionales y logísticas que requieren una articulación especializada”, explica Marcela Aranago, directora de la agencia Family AIMS. Según la especialista, este acompañamiento permite que los pacientes transiten el proceso de forma informada y con respaldo profesional, siempre en coordinación con clínicas y personal certificado.
Entre los aspectos que suelen articular estas agencias se encuentran la coordinación médica, la gestión de laboratorios especializados, los procesos legales y contractuales, las evaluaciones psicológicas, los trámites notariales, la logística de viajes, la gestión de seguros y el acompañamiento postnatal. Esta organización busca reducir riesgos y evitar vacíos legales durante el recorrido hacia la maternidad o paternidad.
En el ámbito clínico, las técnicas de reproducción asistida se clasifican según su complejidad. Las de baja complejidad incluyen la inducción de la ovulación, el coito programado y la inseminación artificial. Las de alta complejidad abarcan la fecundación in vitro y la inyección intracitoplasmática de espermatozoides, junto con técnicas complementarias como la donación de gametos, la criopreservación y el diagnóstico genético preimplantacional.
Algunos centros especializados cuentan con un portafolio ampliado de servicios, que incluye procedimientos avanzados como la maduración in vitro de óvulos, la selección embrionaria asistida por tecnología y la obtención de espermatozoides testiculares. Clínicas como Babynova Clinic concentran estas técnicas, mientras que agencias de articulación cumplen el rol de puente para garantizar que el acceso a la reproducción asistida sea seguro, ético y guiado en cada etapa.
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Salud
