En las faldas de los cerros orientales, donde la historia de Bogotá aún se respira en cada calle empinada, el barrio Egipto se prepara para vivir su celebración más emblemática. La Fiesta de Reyes Magos y Epifanía, que se realizará el 10, 11 y 12 de enero, no es solo un evento cultural, sino una expresión viva de fe, memoria y arraigo comunitario que ha perdurado por más de un siglo en La Candelaria.
Esta tradición, que hunde sus raíces entre finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, se ha sostenido gracias a la transmisión intergeneracional de saberes, prácticas religiosas y manifestaciones populares. Música, gastronomía tradicional, desfiles y representaciones teatrales convierten al barrio en un escenario colectivo donde lo sagrado y lo cotidiano se encuentran, reafirmando una identidad que resiste al paso del tiempo.
El valor patrimonial de la fiesta reside en su carácter comunitario. El aroma de la chicha, el sonido de las bandas, los juegos tradicionales y la devoción que emana de la Parroquia Nuestra Señora de Egipto configuran un tejido simbólico que conecta a generaciones enteras. Egipto no solo celebra, recuerda; no solo convoca, protege una memoria que hace parte del corazón histórico de la ciudad.
Uno de los momentos centrales de la celebración es el Auto Sacramental, una representación dramática que transforma las calles en un teatro a cielo abierto. Esta puesta en escena no es un simple acto artístico, sino un ritual colectivo que reafirma la identidad del barrio y fortalece el vínculo entre quienes habitan el territorio y quienes regresan cada año para reencontrarse con su origen.
Detrás de esta persistencia cultural se encuentra el trabajo sostenido de la comunidad y del colectivo Misión Epifanía, actores fundamentales en la defensa y proyección de la fiesta. Su labor ha sido clave para que esta manifestación avance en su proceso de reconocimiento como Patrimonio Cultural Inmaterial de Bogotá, garantizando que la tradición no se diluya, sino que se fortalezca con el paso del tiempo.
Este esfuerzo comunitario ha contado con el acompañamiento del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, entidad que ha reconocido el valor de la Fiesta de Reyes Magos y Epifanía como una manifestación viva del patrimonio. La construcción participativa del Plan Especial de Salvaguardia ha permitido articular instituciones y ciudadanía en torno a la protección de la memoria del barrio.
La edición de este año invita, además, a una experiencia participativa que va más allá del espectáculo. A través de ejercicios de cartografía social y recorridos simbólicos, los asistentes podrán reflexionar sobre sus propios trayectos y memorias, entendiendo la fiesta como un punto de encuentro entre historias locales y nacionales que confluyen en este sector del centro-oriente de Bogotá.
Egipto abre nuevamente sus puertas para recibir a más de 40.000 personas en una celebración que es fe, cultura y resistencia. La invitación es a subir al barrio, compartir su gastronomía, acompañar los desfiles y sumarse a una comunidad que ha hecho de la memoria su mayor patrimonio. En cada canto, en cada paso y en cada ritual, la Epifanía sigue latiendo como uno de los corazones culturales de Bogotá.
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