El panorama del cibercrimen continúa intensificándose a escala global y regional. Durante 2025, los sistemas de detección de Kaspersky identificaron en promedio 500.000 archivos maliciosos al día, lo que representa un incremento del 7 % frente al año anterior. Este volumen refleja no solo la magnitud de la actividad criminal en el entorno digital, sino también el aumento en la sofisticación y frecuencia de los ataques dirigidos tanto a usuarios individuales como a organizaciones.
El Boletín de Seguridad de Kaspersky (KSB) reveló que varias amenazas crecieron de forma significativa a nivel mundial. Las detecciones de ladrones de contraseñas aumentaron 59 %, el software espía o spyware creció 51 % y las puertas traseras, conocidas como backdoors, registraron un incremento del 6 % en comparación con 2024. Estos datos confirman una tendencia clara: los atacantes priorizan el robo de credenciales y el acceso silencioso a los sistemas.
En América Latina, el comportamiento fue incluso más preocupante. Durante 2025, las detecciones de spyware crecieron 64 %, los ladrones de contraseñas aumentaron 35 % y los backdoors se incrementaron en 24 %. Esta evolución demuestra que la región se ha convertido en un objetivo estratégico para los ciberdelincuentes, en un contexto marcado por la acelerada digitalización y brechas persistentes en ciberseguridad.
El análisis también muestra que Windows continúa siendo el sistema operativo más atacado. A lo largo de 2025, el 48 % de los usuarios de Windows fue blanco de algún tipo de amenaza, mientras que en el caso de Mac, la cifra alcanzó el 29 %. Estas estadísticas reflejan no solo la popularidad de las plataformas, sino también el interés de los atacantes en explotar vulnerabilidades ampliamente distribuidas.
Las amenazas web siguen siendo uno de los principales vectores de infección. A nivel global, el 27 % de los usuarios sufrió ataques mientras navegaba por internet, a través de malware que requiere conexión para completar su acción dañina. Estas amenazas suelen presentarse mediante sitios comprometidos, enlaces maliciosos o publicidad engañosa, lo que aumenta el riesgo en actividades cotidianas en línea.
En paralelo, el 33 % de los usuarios fue afectado por amenazas en dispositivos, como malware distribuido a través de memorias USB, archivos comprimidos o instaladores complejos. Este tipo de ataques demuestra que el riesgo no se limita al entorno online, sino que también persiste en medios físicos y archivos aparentemente inofensivos que logran evadir controles básicos.
Según Fabio Assolini, director del Equipo Global de Investigación y Análisis de Kaspersky para América Latina, el actual escenario se caracteriza por ataques cada vez más complejos, incluyendo campañas de espionaje, explotación de vulnerabilidades zero day y ataques a la cadena de suministro. El resurgimiento de herramientas de spyware comercial y el uso de credenciales robadas refuerzan la necesidad de fortalecer las estrategias de defensa tanto en empresas como en hogares.
Frente a este contexto, los expertos recomiendan adoptar hábitos digitales responsables y soluciones de seguridad confiables. Mantener los sistemas actualizados, usar contraseñas únicas con autenticación de dos factores y desconfiar de enlaces o aplicaciones no verificadas son acciones clave para los usuarios. Para las organizaciones, la actualización constante, el uso de inteligencia de amenazas y las copias de seguridad aisladas se consolidan como pilares indispensables para reducir el impacto del cibercrimen en 2026.
