El Gobierno de Colombia expresó su rechazo a las recientes acciones armadas contra la República Bolivariana de Venezuela, al considerar que vulneran su integridad territorial y autonomía política. A través de la Cancillería, el Estado colombiano manifestó su preocupación por los riesgos que estos hechos representan para la estabilidad regional y la seguridad de la población civil.
En el pronunciamiento oficial, Colombia reafirmó su compromiso permanente con la paz, la soberanía de los Estados y el respeto al derecho internacional, principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas. El Gobierno subrayó que la prohibición del uso de la fuerza y la solución pacífica de las controversias deben seguir siendo la base de las relaciones entre los países.
La Cancillería recordó que América Latina y el Caribe han sido proclamados como Zona de Paz, y que la experiencia histórica de la región demuestra que ninguna controversia puede resolverse legítimamente mediante acciones militares unilaterales. En ese sentido, advirtió que la escalada armada solo profundiza la confrontación y aumenta los riesgos humanitarios.
Siguiendo instrucciones del presidente Gustavo Petro, el Gobierno colombiano activó de manera inmediata los canales diplomáticos correspondientes y realizó un llamado al multilateralismo. Colombia solicitó que la situación sea examinada en los espacios competentes de las Naciones Unidas, dada la gravedad de los hechos.
De forma preventiva, el Ejecutivo dispuso el despliegue de la fuerza pública en la frontera colombo-venezolana, así como el fortalecimiento de la capacidad asistencial ante un eventual aumento de flujos migratorios. Estas medidas buscan proteger a la población civil y preservar la estabilidad en las zonas limítrofes.
Asimismo, se ordenó la activación de la Embajada y los consulados de Colombia en Venezuela, con el fin de brindar asistencia y protección a los ciudadanos colombianos que se encuentren en ese país. Las autoridades señalaron que se mantendrá monitoreo permanente de la situación.
El presidente Petro reiteró su invitación al pueblo venezolano a resolver la coyuntura mediante el diálogo y recalcó la necesidad de que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas conozca lo ocurrido, en cumplimiento de su mandato de preservar la paz y la seguridad internacionales.
Finalmente, Colombia ofreció sus buenos oficios como mediador para contribuir a una salida diplomática a la crisis y llamó a la unidad y solidaridad del pueblo latinoamericano. El Gobierno insistió en que solo el respeto al derecho internacional, la cooperación multilateral y la defensa de la vida permitirán evitar consecuencias imprevisibles para la región.

