Colombia cerró 2025 con un mensaje alentador para su industria de la moda. Entre enero y noviembre, las exportaciones de prendas y textiles crecieron 2 %, alcanzando US$836,7 millones, según cifras oficiales con análisis de Analdex. El resultado cobra relevancia en un contexto internacional complejo, marcado por la desaceleración del consumo y la alta competencia global. Aunque los principales socios comerciales mostraron caídas, la diversificación de mercados permitió sostener el balance general y confirmar que la moda hecha en Colombia sigue encontrando espacios para posicionarse con valor agregado y diferenciación en múltiples destinos.
El desempeño del sector no fue homogéneo. Estados Unidos, Ecuador y México se mantuvieron como los principales compradores, con ventas por US$238 millones, US$132,9 millones y US$94,2 millones, respectivamente. Sin embargo, estos mercados registraron caídas de 5,9 %, 0,6 % y 0,9 %. A pesar de ello, el crecimiento en otros destinos compensó el retroceso. Países como Venezuela, Guatemala, Canadá, Chile, Panamá y Alemania reportaron incrementos de doble dígito, reflejando una estrategia de expansión que empieza a rendir frutos y reduce la dependencia de unos pocos compradores tradicionales.
Los productos más demandados dan cuenta de la diversidad del portafolio colombiano. Ropa de tocador y de cocina, fajas, tejidos de punto, camisetas, sostenes y manufacturas de cuero natural encabezaron la canasta exportadora. Esta mezcla de prendas funcionales, íntimas y textiles especializados evidencia una industria capaz de adaptarse a distintos nichos y exigencias. La combinación entre diseño, calidad, procesos productivos consolidados y tiempos de entrega competitivos sigue siendo una de las principales fortalezas de la moda colombiana frente a otros oferentes internacionales en mercados cada vez más exigentes.
Para Javier Díaz Molina, presidente ejecutivo de Analdex, el resultado es significativo dadas las condiciones del entorno. El directivo destacó que el crecimiento del 2 % en 2025, frente a 2024, es alentador en un sector altamente competitivo. La industria ha enfrentado presiones de costos, cambios en la demanda y retos logísticos, pero ha logrado sostener su presencia internacional gracias a prendas con valor agregado y a una mayor sofisticación en su oferta exportable.
El comportamiento regional también aporta claves sobre la estructura productiva del sector. Antioquia lideró las exportaciones con US$309,7 millones, una participación del 37 % y un crecimiento de 3,4 % frente al mismo periodo de 2024. Le siguieron Bogotá, Atlántico, Valle del Cauca, Cundinamarca, Santander, Bolívar, Norte de Santander y Risaralda. Este mapa confirma el peso histórico de Antioquia, pero también muestra una base exportadora más amplia, con regiones que consolidan capacidades industriales y logísticas para atender mercados externos.
En el frente empresarial, varias compañías se mantuvieron como protagonistas del comercio exterior de moda. Entre las más exportadoras figuran Industrias Cannon de Colombia, Crystal, Manufacturas Eliot, la Sociedad de Comercialización Internacional Girdle & Lingerie, Textiles Lafayette, Supertex y Enka de Colombia. Estas empresas representan distintos eslabones de la cadena, desde textiles e insumos hasta confección y prendas terminadas, y reflejan la articulación industrial que sostiene la oferta colombiana en el exterior.
El contexto internacional ofrece tanto retos como oportunidades. De acuerdo con Statista, el mercado global de prendas de vestir y calzado se estimó en cerca de US$1,8 billones en 2024–2025, equivalente a alrededor del 1,6 % del PIB mundial. Por su parte, Euromonitor proyecta un crecimiento anual cercano al 4 % hasta 2026. En ese escenario, Colombia compite en un mercado de gran escala, donde la diferenciación, la sostenibilidad y la especialización serán factores clave para ganar participación.
Mirando hacia adelante, el sector observa con atención eventos que podrían dinamizar la demanda. Analdex destaca el potencial impacto del Mundial de Fútbol de la FIFA en Estados Unidos y México, dos de los principales compradores de moda colombiana. El aumento del turismo y del consumo asociado al evento podría abrir nuevas oportunidades comerciales en los próximos meses. Con mercados diversificados, empresas consolidadas y una oferta flexible, la moda colombiana llega a 2026 con bases sólidas para seguir creciendo.
