En la mañana del 23 de enero, la ministra de Relaciones Exteriores, Rosa Yolanda Villavicencio Mapy, sostuvo una llamada de trabajo con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, como parte de los preparativos diplomáticos para la reunión entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump, prevista para el 3 de febrero de 2026 en Washington. El diálogo fue descrito por ambas partes como cordial y fluido, enfocado en sentar bases políticas y logísticas que permitan un encuentro bilateral productivo, con mensajes claros, expectativas alineadas y un ambiente favorable para abordar asuntos estratégicos de interés común entre ambos gobiernos.
Durante la conversación, la canciller colombiana y el jefe de la diplomacia estadounidense coincidieron en resaltar la voluntad expresa de los dos mandatarios de que la reunión presidencial sea exitosa y marque un punto de fortalecimiento en la relación bilateral. En ese marco, se confirmó que al presidente Petro se le garantizarán todas las condiciones protocolarias, de seguridad y de respeto institucional que corresponden a una visita oficial de un jefe de Estado. Este aspecto fue valorado como clave para asegurar un diálogo franco, directo y de alto nivel político entre ambos gobiernos en la capital estadounidense.
La llamada permitió, además, avanzar en la definición de los principales temas que estarán sobre la mesa durante el encuentro entre los presidentes. Según lo señalado, se partió del reconocimiento de la extensa y consolidada historia de cooperación entre Colombia y Estados Unidos, construida a lo largo de décadas en distintos frentes. Esta trayectoria fue asumida como un punto de partida para revisar retos actuales y proyectar nuevas oportunidades de trabajo conjunto, con énfasis en desafíos compartidos que requieren coordinación permanente y decisiones políticas concertadas.
Entre los asuntos priorizados se destacó la lucha contra el crimen organizado transnacional, con especial atención a las dinámicas delictivas que operan en zonas de frontera. Ambas partes coincidieron en la necesidad de fortalecer los mecanismos de cooperación existentes, intercambiar información estratégica y coordinar acciones que permitan enfrentar redes criminales que afectan la seguridad, el comercio y la estabilidad regional. Este tema fue señalado como uno de los ejes centrales de la agenda, dada su incidencia directa en la seguridad interna de ambos países.
Otro punto relevante de la conversación fue el abordaje de los asuntos de seguridad regional, entendidos desde una perspectiva amplia que incluye fenómenos migratorios, economías ilícitas y riesgos emergentes en el continente. La cancillería colombiana y el Departamento de Estado valoraron la importancia de mantener canales de diálogo constantes para analizar escenarios, compartir diagnósticos y articular respuestas conjuntas. La próxima reunión presidencial buscará, en ese sentido, alinear visiones estratégicas y reafirmar compromisos de cooperación frente a los desafíos que enfrenta la región.
En el plano económico, la llamada permitió identificar oportunidades conjuntas para profundizar la relación bilateral. Se mencionó la importancia de explorar nuevos espacios de cooperación comercial, inversión y desarrollo productivo, en un contexto internacional marcado por la competencia global y la reconfiguración de cadenas de valor. Ambos gobiernos expresaron interés en promover un diálogo económico que incentive el crecimiento, la generación de empleo y el fortalecimiento de sectores estratégicos, aprovechando la complementariedad entre las economías colombiana y estadounidense.
Fuentes diplomáticas señalaron que el tono de la conversación fue constructivo y orientado a resultados concretos. La calificación de la llamada como “muy positiva” refleja, según se indicó, un clima de entendimiento y disposición política para avanzar en una agenda bilateral pragmática. Este ambiente previo es considerado un factor clave para que la reunión presidencial se desarrolle sin tensiones innecesarias y con capacidad real de producir acuerdos, lineamientos y mensajes conjuntos de alcance regional e internacional.
Con este intercambio, la Cancillería de Colombia y el Departamento de Estado de Estados Unidos dieron un paso significativo en la preparación de una cita presidencial que despierta atención en distintos sectores políticos y económicos. El encuentro del 3 de febrero en Washington se perfila como una oportunidad para revisar el estado de la relación bilateral, reafirmar compromisos históricos y proyectar una agenda de cooperación acorde con los desafíos actuales. La llamada ministerial deja así un precedente favorable para el diálogo entre ambos gobiernos.
