Amigos del Alma: una historia de inclusión laboral, propósito y transformación social

 


En Colombia, el acceso al empleo formal sigue siendo una barrera para las personas con discapacidad. De acuerdo con cifras recientes del DANE, solo 2 de cada 10 personas con alguna limitación funcional y en edad productiva participan en el mercado laboral, mientras que la tasa entre la población sin discapacidad supera el 66 %. Esta brecha evidencia desafíos estructurales persistentes. Frente a este contexto, iniciativas empresariales que promueven la inclusión laboral se convierten en motores de cambio social, demostrando que el trabajo digno, la diversidad y la empatía no solo son posibles, sino necesarios para construir entornos laborales más justos.


En medio de este panorama, la historia de María Camila Moreno se convierte en un testimonio de inclusión con impacto real. Desde niña soñaba con trabajar en el mismo lugar donde su madre desarrollaba su vida laboral. Creció escuchando historias que hablaban de esfuerzo, compañerismo y valores compartidos. Años después, ese sueño tomó forma cuando se integró al equipo de tecnología de Terpel. Hoy, su experiencia demuestra que cuando existen oportunidades y acompañamiento, las personas pueden transformar aspiraciones personales en proyectos de vida sólidos y significativos dentro de una organización.


El camino de María Camila no ha estado exento de desafíos. Con disciplina, formación y apoyo constante, ha fortalecido habilidades técnicas y personales, aprendiendo a configurar equipos, resolver incidencias tecnológicas y asumir responsabilidades con autonomía. Para ella, el trabajo va más allá de una función operativa: representa un espacio de crecimiento, pertenencia y expresión auténtica. Cada logro refuerza su confianza y su sentido de propósito. Su historia refleja cómo la inclusión laboral no es un acto simbólico, sino un proceso que exige compromiso, acompañamiento y una cultura organizacional basada en el respeto.


“Terpel es mi segunda casa. Aquí me siento aceptada y acompañada”, afirma María Camila, resumiento el espíritu de una apuesta que trasciende cifras y programas. La verdadera inclusión ocurre cuando las personas encuentran un entorno donde pueden ser ellas mismas y aportar desde su talento. Su experiencia evidencia que la diversidad en el trabajo no solo beneficia a quienes acceden a una oportunidad, sino que transforma la cultura interna de las organizaciones, fortaleciendo la empatía, la colaboración y el aprendizaje colectivo entre todos los equipos.


María Camila hace parte del programa Amigos del Alma, desarrollado por Terpel en alianza con la Best Buddies. Esta iniciativa impulsa la inclusión laboral de personas con discapacidad cognitiva, promoviendo entornos de trabajo diversos, empáticos y colaborativos. Desde su creación en 2017, el programa ha vinculado a más de diez personas en distintas áreas y regiones del país, y ha capacitado a más de quinientos colaboradores en prácticas de diversidad e inclusión, fortaleciendo una cultura organizacional más consciente y respetuosa.


Actualmente, el programa Amigos del Alma vincula a diez personas dentro de la compañía: siete en Bogotá y tres en sedes regionales ubicadas en Bucaramanga, Cali y Cartagena. A través de procesos de formación continua y acompañamiento personalizado, los participantes fortalecen sus habilidades profesionales y su autonomía. El enfoque del programa no se limita a la contratación, sino que prioriza la permanencia, el desarrollo y el bienestar integral de cada persona, garantizando condiciones laborales dignas y oportunidades reales de crecimiento dentro de la organización.


“Con Amigos del Alma fomentamos el trabajo decente y la inclusión, contribuyendo al cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 8.5”, señala María José García, vicepresidente de Gestión Humana y Administrativa de Terpel. Para la compañía, la diversidad no es un concepto abstracto, sino una práctica cotidiana que se vive en la empatía, la escucha activa y el reconocimiento de las diferencias. Cada colaborador aporta aprendizajes que fortalecen la organización y generan un impacto positivo en la forma de trabajar y relacionarse.


Para Terpel, la transformación social comienza cuando las personas pueden ser auténticas en su entorno laboral. Por eso, la compañía trabaja de manera permanente en la construcción de espacios más humanos, donde el respeto, la inclusión y el talento impulsen el crecimiento colectivo. Programas como Amigos del Alma demuestran que la inclusión laboral no solo cambia vidas individuales, sino que fortalece a las organizaciones y contribuye al desarrollo de un país más equitativo, donde el trabajo digno sea una oportunidad real para todos.

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