Acapulco se reencuentra con el mar: la temporada de ballenas que transforma el Pacífico mexicano

 


Acapulco vuelve a sorprender y demuestra que es mucho más que sol y fiesta. En esta temporada, el puerto más emblemático de México se convierte en escenario de uno de los espectáculos naturales más conmovedores del Pacífico: la llegada de las ballenas jorobadas. El avistamiento responsable se consolida como una experiencia turística que conecta al visitante con la naturaleza viva. La ciudad se llena de una energía distinta, marcada por el asombro y el respeto. Verlas aparecer frente a la costa es una experiencia que transforma la mirada del viajero.


Durante décadas, Acapulco ha sido sinónimo de calor, playa y diversión. Hoy, a esa identidad se suma un fenómeno natural que ha cobrado fuerza en los últimos años y que tiene como protagonistas a estos gigantes del océano. La Bahía de Santa Lucía y Puerto Marqués se han convertido en puntos privilegiados para observarlas. El mar, que siempre ha sido parte del alma del puerto, ahora narra una historia de migración, vida y renacimiento.


Gracias a los esfuerzos de conservación y a la certificación de la SEMARNAT, Acapulco es un destino autorizado para el avistamiento responsable de ballenas. La temporada oficial inició el 15 de diciembre de 2025 y se extenderá hasta el 20 de marzo de 2026. Este reconocimiento garantiza prácticas cuidadosas que protegen a los animales y su entorno. También posiciona al puerto como un referente de turismo de naturaleza en México.


Durante estos meses, las aguas cálidas de Guerrero se convierten en un corredor vital para las ballenas jorobadas. Tras recorrer miles de kilómetros desde las frías aguas del norte, llegan a esta región para aparearse y dar a luz a sus crías. Cada salto, cada aleta que emerge, es parte de un ritual milenario que se repite año tras año. La escena es tan poderosa que emociona incluso a quienes la ven por primera vez.


En ocasiones, los más afortunados logran observarlas desde tierra firme, ya sea en los acantilados de Sinfonía del Mar o desde terrazas en la Zona Diamante. Sin embargo, la verdadera magia ocurre mar adentro, donde el encuentro es más cercano y envolvente. Acapulco ofrece múltiples puntos desde donde el océano se convierte en escenario natural. El espectáculo no distingue zonas: cualquier rincón del mar puede sorprender.


Para vivir la experiencia de forma segura y respetuosa, es fundamental contratar embarcaciones autorizadas que porten el banderín oficial. El personal capacitado sabe cómo acercarse sin alterar el comportamiento de los animales. El avistamiento responsable protege a las ballenas y garantiza una experiencia auténtica para los visitantes. Aquí, el turismo se convierte en un acto de cuidado y conciencia ambiental.


El recorrido suele ir más allá de las ballenas. En un solo trayecto es común encontrarse con delfines escoltando la proa, tortugas marinas saliendo a respirar y mantarrayas que parecen volar bajo el agua. Esta riqueza convierte cada salida en una experiencia completa de biodiversidad marina. El Pacífico guerrerense se muestra en todo su esplendor, recordando la importancia de conservarlo.


Hoy, Acapulco está más vivo que nunca. Con una infraestructura hotelera renovada y una gastronomía que sigue siendo orgullo nacional, el puerto suma a su oferta una experiencia que deja huella. Ver saltar una ballena frente a la costa es un recordatorio de la resiliencia del destino y de su vínculo profundo con el mar. Un viaje que, más que vacaciones, se convierte en memoria.

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